Manuel Avilés Mora
Pluma libre
La eternizante belleza
que agoniza en estos ojos míos,
arroja vida contra el cristal impávido
desde donde mira mi recelo.
Embriagantes turgencias
esas las suyas, acosadas por las miradas
de diez mil masculinidades.
No serán mis ojos, ni serán mis manos,
quienes nieguen el tacto y la mirada,
al terciopelo claro-oscuro que rinde,
violenta y desboca, mi débil resistencia.
que agoniza en estos ojos míos,
arroja vida contra el cristal impávido
desde donde mira mi recelo.
Embriagantes turgencias
esas las suyas, acosadas por las miradas
de diez mil masculinidades.
No serán mis ojos, ni serán mis manos,
quienes nieguen el tacto y la mirada,
al terciopelo claro-oscuro que rinde,
violenta y desboca, mi débil resistencia.