Tiquicia Vargas
Poeta recién llegado
Yo confieso,
que por vanidad le cerré las puertas a la esperanza.
Yo confieso,
que por orgullo dejé ir de mi lado la alegría.
Yo confieso,
que por desconfianza ignoré tus suplicas.
Yo confieso,
que por temor llené nuestros días de neblina.
Sí, yo confieso, que fui tonto
y condené nuestro amor a la desidia.
que por vanidad le cerré las puertas a la esperanza.
Yo confieso,
que por orgullo dejé ir de mi lado la alegría.
Yo confieso,
que por desconfianza ignoré tus suplicas.
Yo confieso,
que por temor llené nuestros días de neblina.
Sí, yo confieso, que fui tonto
y condené nuestro amor a la desidia.
Última edición: