Una lágrima se ha instalado en mis ojos,
en barro se convierte la humedad de mi alma negra,
oleajes bravos en mi marea interna me vencen,
la sombra de mi esencia se desvanece
y se rompe el espejo de los reflejos.
Sirenas que cantan con violines de acero,
mi loco deseo regresa al encuentro
de miradas efímeras y dulces palabras,
mientras mi sangre late con la suya
en la desdicha de los pecados eternos.
Con ácido se macera mi sonrisa,
albergando en mis entrañas el profundo dolor
de los ángeles caídos y los poetas muertos
y ahora sí, la lágrima se rompe,
resbala ... y el frío me envuelve de nuevo.
Morrigan
P.D. Creo que es el primer poema que dejo en esta sección, no sé si es adecuado o no, pero es donde mejor lo ubico por lo sub-real de este dia.
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