Yova
Poeta adicto al portal
PECAR, SU GÉNESIS
Y LA LUCHA INTERNA DEL PECADOR
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Al tope, como válvula de escape
la mente y sus misterios y los avatares de la vida
revelan en laberintos abstractos
descubrir el porqué de los miedos, los pecados que perturban
y nos llevan al propio infierno, a las escenas dantescas
recordando las locuras, el pasado,
ese ayer que atormenta el presente.
Viene a mi memoria desgarrador tormento de un tango:
“con sombras de cárcel lave mi pecado
si acaso la cárcel lo pudo lavar,
los jueces de mármol nunca comprendieron
que a veces la vida te obliga a matar”.
En melodiosa y fantasmal escena, cruda realidad
inocentes pecadores purgan y reflejan culpas lapidarias.
No se nace malo, la humanidad y sus desviaciones
nos despierta demonios, narcicismos y psicosis
que jamás imaginamos despertar,
ese algo vacío y tormentoso que a veces nos negamos aceptar
suplicios que llevamos a cuestas y preferimos alejar e ignorar.
Toda alma en conflicto
vislumbra vivir al filo de la navaja
con extraordinaria ventaja a su prójimo,
el privilegio de apreciar cada momento
el vivir en armonía con los vacíos, dudas, penurias y fracasos
el dolor del desamor y la pérdida de seres amados.
Y así, como los años luz no miden tiempo, sino distancia,
comprenden que el camino recorrido es etéreo e inconmensurable
génesis de mil batallas, unas inconclusas,
unas ganadas, otras pérdidas
para seguir avante
en las corrientes borrascosas del mar de la vida.
Y LA LUCHA INTERNA DEL PECADOR
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Al tope, como válvula de escape
la mente y sus misterios y los avatares de la vida
revelan en laberintos abstractos
descubrir el porqué de los miedos, los pecados que perturban
y nos llevan al propio infierno, a las escenas dantescas
recordando las locuras, el pasado,
ese ayer que atormenta el presente.
Viene a mi memoria desgarrador tormento de un tango:
“con sombras de cárcel lave mi pecado
si acaso la cárcel lo pudo lavar,
los jueces de mármol nunca comprendieron
que a veces la vida te obliga a matar”.
En melodiosa y fantasmal escena, cruda realidad
inocentes pecadores purgan y reflejan culpas lapidarias.
No se nace malo, la humanidad y sus desviaciones
nos despierta demonios, narcicismos y psicosis
que jamás imaginamos despertar,
ese algo vacío y tormentoso que a veces nos negamos aceptar
suplicios que llevamos a cuestas y preferimos alejar e ignorar.
Toda alma en conflicto
vislumbra vivir al filo de la navaja
con extraordinaria ventaja a su prójimo,
el privilegio de apreciar cada momento
el vivir en armonía con los vacíos, dudas, penurias y fracasos
el dolor del desamor y la pérdida de seres amados.
Y así, como los años luz no miden tiempo, sino distancia,
comprenden que el camino recorrido es etéreo e inconmensurable
génesis de mil batallas, unas inconclusas,
unas ganadas, otras pérdidas
para seguir avante
en las corrientes borrascosas del mar de la vida.
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