Andysdarling
Poeta asiduo al portal
Pececillo de agua dulce,
¿nunca viste a un tiburón?.
¿Quién es él?, no le conozco,
nunca le he oido nombrar,
que yo nunca dejo el río
y aquí nadamos tranquilos
viendo cambiar las corrientes
y esquivando a los cangrejos. . .
No es un pez como eres tú,
él nada en aguas profundas
de inmensos espacios abiertos
donde se ve el horizonte
y las estrellas del cielo,
todo al tiempo, en un instante,
así que en tu río te ve
aunque tú no lo detectes.
Granujas, filibusteros,
taimados malabaristas
que juegan con el dinero,
embusteros descarados,
bandoleros con corbata
y sombreritos de fieltro
que son la crème de la crème.
Ellos bailarán después
que ahora es el turno del pez
de trabajar con esmero
para conseguir su pan,
y el tiburón viene y ¡Zas!,
una tajada le quita
para llenar su despensa
aunque a reventar está.
Igual despluma al gorrión
que hurta la miel del panal,
y el granero de la hormiga
regularmente visita.
Como si su predio fuera,
por el planeta se mueve
tomando cuando conviene
lo que ve, gusta y codicia,
y lo hace sin malicia,
solo porque cree que es suyo
y que otro por usufructo
en su ausencia lo disfruta,
y no desvía su ruta
ni ceja en su loco afán
de acumular sin medida
ni sentido
los bienes de los demás.
¿Y dices que vive en la Tierra?,
¿no vino de las estrellas?,
¿no será una pesadilla
de esas de ciencia ficción?,
pues es contrario a razón
que un animal no posea
afecto en su corazón.
¡Tú me engañas buen amigo!,
¿por qué bromeas conmigo?
si ya un infante no soy
y los monstruos de mi mundo
se marcharon hace tiempo.
. . . Pececillo de agua dulce,
¡que te traga el tiburón!
¿nunca viste a un tiburón?.
¿Quién es él?, no le conozco,
nunca le he oido nombrar,
que yo nunca dejo el río
y aquí nadamos tranquilos
viendo cambiar las corrientes
y esquivando a los cangrejos. . .
No es un pez como eres tú,
él nada en aguas profundas
de inmensos espacios abiertos
donde se ve el horizonte
y las estrellas del cielo,
todo al tiempo, en un instante,
así que en tu río te ve
aunque tú no lo detectes.
Granujas, filibusteros,
taimados malabaristas
que juegan con el dinero,
embusteros descarados,
bandoleros con corbata
y sombreritos de fieltro
que son la crème de la crème.
Ellos bailarán después
que ahora es el turno del pez
de trabajar con esmero
para conseguir su pan,
y el tiburón viene y ¡Zas!,
una tajada le quita
para llenar su despensa
aunque a reventar está.
Igual despluma al gorrión
que hurta la miel del panal,
y el granero de la hormiga
regularmente visita.
Como si su predio fuera,
por el planeta se mueve
tomando cuando conviene
lo que ve, gusta y codicia,
y lo hace sin malicia,
solo porque cree que es suyo
y que otro por usufructo
en su ausencia lo disfruta,
y no desvía su ruta
ni ceja en su loco afán
de acumular sin medida
ni sentido
los bienes de los demás.
¿Y dices que vive en la Tierra?,
¿no vino de las estrellas?,
¿no será una pesadilla
de esas de ciencia ficción?,
pues es contrario a razón
que un animal no posea
afecto en su corazón.
¡Tú me engañas buen amigo!,
¿por qué bromeas conmigo?
si ya un infante no soy
y los monstruos de mi mundo
se marcharon hace tiempo.
. . . Pececillo de agua dulce,
¡que te traga el tiburón!