Varelas
Poeta recién llegado
Cuando la luz de un ser amado acaba
curiosamente pasa que extrañamos
más que a la faz de aquel a quién velamos
la cara de nosotros que él sacaba.
Se nos muere un poquito en cada amigo;
A mi me han marchitado un par de veces
los ojos, las arrugas, las niñeces,
las piernas, las rodillas y el camino.
Y es que se muere no sólo de muerte,
si no también de olvido. Si me dejas
arrancaras las venas de mi suerte
y seré una mitad partida y seca,
marchita como el cinto de pijama
que caía por las noches en tu cama.
curiosamente pasa que extrañamos
más que a la faz de aquel a quién velamos
la cara de nosotros que él sacaba.
Se nos muere un poquito en cada amigo;
A mi me han marchitado un par de veces
los ojos, las arrugas, las niñeces,
las piernas, las rodillas y el camino.
Y es que se muere no sólo de muerte,
si no también de olvido. Si me dejas
arrancaras las venas de mi suerte
y seré una mitad partida y seca,
marchita como el cinto de pijama
que caía por las noches en tu cama.