calammaro
Poeta asiduo al portal
vengo,
con el humo del pañuelo
a embuchar los cuartos
del reloj...
a desquitarme de lamentos,
y a vivir, carroñero,
como quien sacia la sed
de las bombillas,
ésas, que incandescentes
mecen las sombras
de los que se fueron...
hoy vengo a pedirte perdón.
y a fingir, que si tu quieres
y no hace falta,
veremos las risas colgadas
de cornisas ,
peinando la soledad
de las camas,
vacías e inertes
igual que las despedidas ...
hoy vengo a decirte que no.
que ya escurrī el vaho
de los cristales,
que ya enterré tu aroma
en el camposanto
de mis deseos,
y embriagado de adioses
de esos que ,
tan siquiera te miran
a la cara,
y se difuminan entre
las maletas,
siento que no queda
nada de ti,
aquí... en mi interior.
con el humo del pañuelo
a embuchar los cuartos
del reloj...
a desquitarme de lamentos,
y a vivir, carroñero,
como quien sacia la sed
de las bombillas,
ésas, que incandescentes
mecen las sombras
de los que se fueron...
hoy vengo a pedirte perdón.
y a fingir, que si tu quieres
y no hace falta,
veremos las risas colgadas
de cornisas ,
peinando la soledad
de las camas,
vacías e inertes
igual que las despedidas ...
hoy vengo a decirte que no.
que ya escurrī el vaho
de los cristales,
que ya enterré tu aroma
en el camposanto
de mis deseos,
y embriagado de adioses
de esos que ,
tan siquiera te miran
a la cara,
y se difuminan entre
las maletas,
siento que no queda
nada de ti,
aquí... en mi interior.