películas que quizá un día pudiera producir y actuar: la última cumbia en parís

jose villa

Poeta que considera el portal su segunda casa
donde yo hago el papel de bertrand lemonier
poeta francés cuarentón fracasado
-vendedor ocasional de hachís para sobrevivir-
que una noche cualquiera sale de su covacha en montmartre
y se clava a empinarse su ración diaria de absenta en un tugurio de por el rumbo
donde por casualidad se sienta junto a la mesa en la cual
una mujer como de 20-21, atractiva, flaca, morena y con buenas tetas
-pienso en jenifer lopez para el papel, o quizá garbiñe muguruza-
se entrega afanosamente a ponerse hasta el culo de alcohol
llevada, según le cuenta a bertrand en un arranque confesional
por el tremendo shock anímico que ha recibido
al enterarse apenas esa misma mañana por boca de su sugar daddy
-un hijo de puta de más de 70 tacos, dueño al parecer de una cadena de galerías de arte
y al que ella ama con toda la fuerza de su impetuoso corazón colombiano-
que el muy cabrón de mierda le viene plantando los cuernos desde hace ya tiempo
con una joven y talentosa pintora cubista rusa
-de la que ese mismo día, un par de horas más tarde
inaugurará una exposición de cuadros en una galería a escasas calles del bar-
sin que ella sospechara nunca nada ni tuviera ni puta idea
no solo de que el vejete rabo verde le ponía los putos cuernos sino que además
-como asimismo le había hecho saber el asqueroso anciano-
hacía ya muchos meses que ni siquiera se le antojaba cogérsela
que ya no la quería, que ya no sentía más que hueva cuando estaba con ella
-algo totalmente opuesto, por cierto, a lo que le pasaba con la pintora rusa
que a pesar incluso de no tener el tremendo culo y las enormes tetas de la colombiana
le bastaba con verla aparecer en la esquina del cafetín donde se citaban
para sentir de inmediato cómo la verga se le ponía más tiesa que un puto cable de acero-
y había añadido después, el muy cabrón
que lo mejor sería romper y seguir cada uno su propio camino
y que la puta vida es muy corta como para estar con alguien por quien no sientes nada
-un puto filósofo del amor, el hijo de la chingada-
tras lo cual había metido algunas de sus cosas en una maleta
y se había largado del apartamento dejando a la pobre garbiñe -la chica colombiana-
profundamente herida en sus sentimientos y con sus ilusiones derrumbadas
siendo que jean pierre -así se llamaba el provecto carcamal -
la había sacado ilegalmente de colombia en su jet privado un año atrás
convenciéndola con la promesa de que más adelante, ya instalados en parís
lo primero que haría sería casarse con ella para convertirla así en ciudadana francesa
si bien jamás había hecho nada para cumplir su palabra
y en realidad ahora los últimos acontecimientos habían hecho ver a garbiñe
que el cerdo solo la había llevado a francia con el único y exclusivo propósito
de tener una esclava sexual disponible las 24 horas para su vil capricho
y solo dando a cambio una puta migaja de afecto, algunos cientos de francos al mes y
el pago del alquiler de aquella mierda de pocilga en que la tenía escondida

"el hijo de puta me vio toda la cara de pendeja, bertrand-
admitía garbiñe en un estremecedor momento climático de la película
-y ahora soy una jodida indocumentada de mierda y estoy borracha y tengo ganas de coger"
"cásate conmigo, garbiñe, yo te convertiré en una auténtica citoyen français"
"eres un pinche poeta muerto de hambre, bertrand, seguro me obligarías a prostituirme
para pagarte las putas borracheras y el alquiler de tu mugroso cuchitril"
"tienes razón, garbiñe, lo mejor será embriagarnos hasta acabar quedando como arañas fumigadas"
"el mañana no existe, bertrand, tú lo sabes"
"es verdad, garbi, y además... siempre nos quedará parís"

"ya la volviste a cagar, bertrand, esa mamada es de otra película..."





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