Nommo
Poeta veterano en el portal
Teníamos mucha hambre, porque ésa es nuestra costumbre:
Compartir nuestras ganancias y beneficios, derrotando al edificio,
al que asamos a la brasa o a la parrilla, debajo de una sombrilla,
para comernos las vigas y las columnas, pues tenemos dientes de oro.
Pero aquel día, la vivienda estaba habitada.
Tuvimos que beber el agua del río, y comernos los troncos de los árboles.
El barro de la ribera, las hierbas y los matojos.
Una piedra en el camino, que te dijo que tu destino era rodar y rodar.
Rodar, rodar y rodar películas de cine. ¡ También la digerí y la asimilé, con mi estómago !
Ahora, me toca devorarte. Entre el arte y el deporte. Con tensión, como en Kung-Fu.
Y huyes de mí, como alma que lleva el Diablo.
Huyes, mas no eres cobarde. Sino que estás sana, mentalmente.
Por ello, decides eso: Que ya, no me hablas.
Pues soy caníbal, y sigo avanzando con el resto de la población humana. Cientos de miles. Millones.
He probado el agua del Mar, la lava volcánica, las rocas de la playa, los trampolines, las piscinas...
Si quieres, te invito a un espeto de sardinas.
Aproximémonos al chiringuito, que es un restaurante fresquito.
Vamos junto a los negritos y a los rumanos.
Hoy, me portaré bien. Haré como los demás.
Seré bello, bueno y sano.
Compartir nuestras ganancias y beneficios, derrotando al edificio,
al que asamos a la brasa o a la parrilla, debajo de una sombrilla,
para comernos las vigas y las columnas, pues tenemos dientes de oro.
Pero aquel día, la vivienda estaba habitada.
Tuvimos que beber el agua del río, y comernos los troncos de los árboles.
El barro de la ribera, las hierbas y los matojos.
Una piedra en el camino, que te dijo que tu destino era rodar y rodar.
Rodar, rodar y rodar películas de cine. ¡ También la digerí y la asimilé, con mi estómago !
Ahora, me toca devorarte. Entre el arte y el deporte. Con tensión, como en Kung-Fu.
Y huyes de mí, como alma que lleva el Diablo.
Huyes, mas no eres cobarde. Sino que estás sana, mentalmente.
Por ello, decides eso: Que ya, no me hablas.
Pues soy caníbal, y sigo avanzando con el resto de la población humana. Cientos de miles. Millones.
He probado el agua del Mar, la lava volcánica, las rocas de la playa, los trampolines, las piscinas...
Si quieres, te invito a un espeto de sardinas.
Aproximémonos al chiringuito, que es un restaurante fresquito.
Vamos junto a los negritos y a los rumanos.
Hoy, me portaré bien. Haré como los demás.
Seré bello, bueno y sano.
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