garnica
Poeta recién llegado
[FONT=bookman old style, new york, times, serif]Ahora mismo ha de rodar una pelota
en una calle cualquiera.
Con cuánta prisa cruzará, triunfal,
otra portería anónima,
y luego una alegre estampida de niños.
Me explico:
marcar una portería
con mochilas o piedras o botes vacíos
es crear un campo magnético,
un umbral atávico, una puerta
a una dimensión más elemental,
cuando trazábamos con gis
el mapa de la infancia.
Ahora mismo,
mientras dejo que el fulgor azul de la tele
devore mi domingo,
otro niño está logrando la proeza,
desata el instante épico, anota
y corre cantando, sin saber
que lleva mi voz de niño enredada en la suya,
que va con los ojos llenos
de lo que yo ví, porque en cada gol
están contenidos todos los goles,
las voces que lo cantan
son siempre la misma voz,
y cada pelota es la misma que nunca
deja de rodar.
en una calle cualquiera.
Con cuánta prisa cruzará, triunfal,
otra portería anónima,
y luego una alegre estampida de niños.
Me explico:
marcar una portería
con mochilas o piedras o botes vacíos
es crear un campo magnético,
un umbral atávico, una puerta
a una dimensión más elemental,
cuando trazábamos con gis
el mapa de la infancia.
Ahora mismo,
mientras dejo que el fulgor azul de la tele
devore mi domingo,
otro niño está logrando la proeza,
desata el instante épico, anota
y corre cantando, sin saber
que lleva mi voz de niño enredada en la suya,
que va con los ojos llenos
de lo que yo ví, porque en cada gol
están contenidos todos los goles,
las voces que lo cantan
son siempre la misma voz,
y cada pelota es la misma que nunca
deja de rodar.