dark-maiden
Poeta fiel al portal
El sol está acariciando un matorral
abandonado en la espesura del monte.
Un cardo deja que le acaricie para
hundir mis dedos en mi afilada vida
y teñir sus espinas con mi sangre.
Sirvo a la vida de los seres silenciosos,
lloro ante el altar de las noches y las
lluvias embarradas que nunca
consiguen que rían los manantiales.
Como un desierto son mis sentimientos,
áridos e intensos como las arenas,
aunque en su interior se encuentre la
riqueza que un día hubo de revestirlo.
Un llanto no pude desahogar mis penas,
porque ya están secas de tanto rememorarlas.
Yo era un ciprés que competía con los robles,
ahora soy una hiedra que se arrastra por
las paredes hasta alcanzar un hueco en el
que se entregue compasión.
abandonado en la espesura del monte.
Un cardo deja que le acaricie para
hundir mis dedos en mi afilada vida
y teñir sus espinas con mi sangre.
Sirvo a la vida de los seres silenciosos,
lloro ante el altar de las noches y las
lluvias embarradas que nunca
consiguen que rían los manantiales.
Como un desierto son mis sentimientos,
áridos e intensos como las arenas,
aunque en su interior se encuentre la
riqueza que un día hubo de revestirlo.
Un llanto no pude desahogar mis penas,
porque ya están secas de tanto rememorarlas.
Yo era un ciprés que competía con los robles,
ahora soy una hiedra que se arrastra por
las paredes hasta alcanzar un hueco en el
que se entregue compasión.