Quinto Brena
Poeta adicto al portal
Tal vez es demasiado temprano
para ponernos en la horca.
Nuestras emociones engendran tiempos inciertos.
Los astros rezan infinitamente por nuestra supervivencia
(¡Que religión tan inútil!)
El llanto se impone como otra forma de supremacía.
La piel que habíamos vestido era sólo una cubierta cruel.
La naturaleza fue casi siempre demasiado sumisa.
La cortamos célula por célula
sin encontrar la evaporación del llanto.
Compartimos el sufrimiento con la noche.
Nos bendijo con su esperma fugaz.
Dejamos ahí nuestro todo peso metafísico
sin reparar en que los astros expresaran algún tipo de disgusto.
¡Que lástima!
Ahora nuestros niños mueren.
Las mujeres no querrán volar;
a cambio nos ofrecerán sexo.
Nunca más pez ni pájaro ni escarabajo:
el sol casi fecunda mi evanescencia.
para ponernos en la horca.
Nuestras emociones engendran tiempos inciertos.
Los astros rezan infinitamente por nuestra supervivencia
(¡Que religión tan inútil!)
El llanto se impone como otra forma de supremacía.
La piel que habíamos vestido era sólo una cubierta cruel.
La naturaleza fue casi siempre demasiado sumisa.
La cortamos célula por célula
sin encontrar la evaporación del llanto.
Compartimos el sufrimiento con la noche.
Nos bendijo con su esperma fugaz.
Dejamos ahí nuestro todo peso metafísico
sin reparar en que los astros expresaran algún tipo de disgusto.
¡Que lástima!
Ahora nuestros niños mueren.
Las mujeres no querrán volar;
a cambio nos ofrecerán sexo.
Nunca más pez ni pájaro ni escarabajo:
el sol casi fecunda mi evanescencia.
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