CasR
Poeta recién llegado
No había nada en el recuerdo
y ella lame sus heridas
al borde del abismo
Se veía bien la última vez,
diluída en las voces
sin esperar esas malditas auroras
impuntuales
Por fin, cruzó el umbral
miró a cada rincón
buscando rostros esparcidos
en las murallas
Se dijo: mañana vendrán por mí
mañana; ofreceré mis ojos
a quién sepa mi nombre
Ese antiguo nombre
que sólo se pronuncia de noche
Mi nombre, que del candelabro cuelga
en el centro de la pieza
y ella lame sus heridas
al borde del abismo
Se veía bien la última vez,
diluída en las voces
sin esperar esas malditas auroras
impuntuales
Por fin, cruzó el umbral
miró a cada rincón
buscando rostros esparcidos
en las murallas
Se dijo: mañana vendrán por mí
mañana; ofreceré mis ojos
a quién sepa mi nombre
Ese antiguo nombre
que sólo se pronuncia de noche
Mi nombre, que del candelabro cuelga
en el centro de la pieza