Cesia solan
Poeta recién llegado
La inmensidad del mundo me causó temor. Hoy vi la película, o más bien el último capítulo de Digital Circus. Me causó sentimientos encontrados, demasiados sentimientos encontrados...
Me di cuenta de que no cualquiera puede sobrellevar una relación de amistad o tener buenos amigos en quienes apoyarse y ser capaz de ofrecer apoyo también. Esta sociedad se ha acostumbrado demasiado a ignorar sus sentimientos y a enfocarse en el desarrollo personal, pero realmente, ¿se han desarrollado? Se han vuelto tan independientes que ya no saben depender de otros, formar vínculos y llegar a esa profundidad.
Me dio miedo darme cuenta de que no cualquiera alcanza ese nivel de comprensión personal, ese nivel de conciencia, ese nivel de importancia que le das a alguien sabiendo que posiblemente no sea recíproco, y aun así tener el valor de continuar a pesar de que los demás no lo aprecien, o abstenernos por el peso de nuestra propia conciencia.
Perdonarse también es muy importante, al igual que darse el lugar y la importancia necesarios.
Pero a lo que quiero llegar es a que parece inevitable que me quedaré sola. Nadie ha dado la importancia de conocerme realmente, de ver quién soy, de ver mis heridas, mis alegrías y mis temores más profundos. Y yo siempre he dado eso sin pedir nada a cambio. A la hora de enfrentarse a sí mismos, muchos corren; no se miran a los ojos ni entienden su propio dolor, no se abrazan, no se tienen piedad. Prefieren voltear hacia otro lado e ignorar las circunstancias.
¿Cómo tendré alguna relación duradera si no existe la en la persona la conciencia que necesito? Si no hay profundidad para entendernos, conocernos, perdonarnos y crecer. ¿Tendré que quedarme sola el resto de mi vida? ¿Tendré que esconderme en mis escritos, escribiendo mi alma y esperando que alguien encuentre consuelo en mis palabras, que pueda brindarle a alguien una seguridad que ni siquiera yo poseo?
Pero esa inmensidad de la gente, y ser tan consciente de todo, se vuelve demasiado pesada, demasiado dolorosa. Y ni siquiera tener a alguien que esté solo para mí. ¿Cómo saldré adelante sola si nadie cree, si nadie sabe lo que realmente me duele, si nadie conoce el peso que cargo y con el que continúo cada día?
Solo yo lo sé. Solo yo me animo a seguir. Pero es tan difícil darte cuenta de que la soledad parece inevitable.Que la inmensidad de cada persona es tan grande que ni siquiera toda una vida alcanzaría para comprendernos en nuestra totalidad.
Me di cuenta de que no cualquiera puede sobrellevar una relación de amistad o tener buenos amigos en quienes apoyarse y ser capaz de ofrecer apoyo también. Esta sociedad se ha acostumbrado demasiado a ignorar sus sentimientos y a enfocarse en el desarrollo personal, pero realmente, ¿se han desarrollado? Se han vuelto tan independientes que ya no saben depender de otros, formar vínculos y llegar a esa profundidad.
Me dio miedo darme cuenta de que no cualquiera alcanza ese nivel de comprensión personal, ese nivel de conciencia, ese nivel de importancia que le das a alguien sabiendo que posiblemente no sea recíproco, y aun así tener el valor de continuar a pesar de que los demás no lo aprecien, o abstenernos por el peso de nuestra propia conciencia.
Perdonarse también es muy importante, al igual que darse el lugar y la importancia necesarios.
Pero a lo que quiero llegar es a que parece inevitable que me quedaré sola. Nadie ha dado la importancia de conocerme realmente, de ver quién soy, de ver mis heridas, mis alegrías y mis temores más profundos. Y yo siempre he dado eso sin pedir nada a cambio. A la hora de enfrentarse a sí mismos, muchos corren; no se miran a los ojos ni entienden su propio dolor, no se abrazan, no se tienen piedad. Prefieren voltear hacia otro lado e ignorar las circunstancias.
¿Cómo tendré alguna relación duradera si no existe la en la persona la conciencia que necesito? Si no hay profundidad para entendernos, conocernos, perdonarnos y crecer. ¿Tendré que quedarme sola el resto de mi vida? ¿Tendré que esconderme en mis escritos, escribiendo mi alma y esperando que alguien encuentre consuelo en mis palabras, que pueda brindarle a alguien una seguridad que ni siquiera yo poseo?
Pero esa inmensidad de la gente, y ser tan consciente de todo, se vuelve demasiado pesada, demasiado dolorosa. Y ni siquiera tener a alguien que esté solo para mí. ¿Cómo saldré adelante sola si nadie cree, si nadie sabe lo que realmente me duele, si nadie conoce el peso que cargo y con el que continúo cada día?
Solo yo lo sé. Solo yo me animo a seguir. Pero es tan difícil darte cuenta de que la soledad parece inevitable.Que la inmensidad de cada persona es tan grande que ni siquiera toda una vida alcanzaría para comprendernos en nuestra totalidad.