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Pensamientos en soledad

JOSLER

Poeta recién llegado
PENSAMIENTOS EN SOLEDAD
Monte arriba, paso a paso, lentamente,​
dando tiempo a que el ganado se apaciente​
y apoyado en su cayado va el pastor.​
Viejo, triste, pensativo, un poco huraño,​
que no tiene más amigos que su rebaño​
y un mastín inteligente y corredor, casi humano.​
No le gustan las llanuras ni los valles​
y prefiere los senderos a las calles​
y el silencio de los montes al hogar.​
Duerme y sueña sobre el heno del aprisco​
y es su vida estar sentado sobre un risco,​
caramillo entre los dedos y tocar.​
Que en las cumbres está el cielo más cercano​
y las nubes se les puede dar la mano​
y se ven los horizontes sonreir.​
Y él, pastor y viejo, a solas se extasía​
penetrado de inefable poesía​
viendo el lánguido crepúsculo morir​
entre grises temblores de horas postreras​
y al rumor de las esquilas plañideras​
cuando lentas replegándose ya van.​
No le gustan ni los valles ni llanuras​
y es feliz pasando el día en las alturas​
y la noche en el aprisco con su can.​
Allá quedan afanados en sus cosas​
los que viven en las urbes populosas​
donde reina algarabía de Babel.​
Dadle cielo, dadle paz y soledades​
amén de sosiego y tranquilidad.​
Dadle cimas y trémulas claridades​
de horizontes que se cierran. Veréis que él,​
monte arriba, paso a paso, lentamente,​
danto tiempo a que el ganado se apaciente​
y apoyado en su cayado de pastor,​
va subiendo cada día, todo el año,​
sin tener más compañía que su rebaño​
y un mastín inteligente y corredor, casi humano.​
Yo, bien quisiera al pastor imitar,​
pero mi corazón y mi alma ya están​
presos en la gran ciudad.​
Josep​
 
PENSAMIENTOS EN SOLEDAD
Monte arriba, paso a paso, lentamente,​
dando tiempo a que el ganado se apaciente​
y apoyado en su cayado va el pastor.​
Viejo, triste, pensativo, un poco huraño,​
que no tiene más amigos que su rebaño​
y un mastín inteligente y corredor, casi humano.​
No le gustan las llanuras ni los valles​
y prefiere los senderos a las calles​
y el silencio de los montes al hogar.​
Duerme y sueña sobre el heno del aprisco​
y es su vida estar sentado sobre un risco,​
caramillo entre los dedos y tocar.​
Que en las cumbres está el cielo más cercano​
y las nubes se les puede dar la mano​
y se ven los horizontes sonreir.​
Y él, pastor y viejo, a solas se extasía​
penetrado de inefable poesía​
viendo el lánguido crepúsculo morir​
entre grises temblores de horas postreras​
y al rumor de las esquilas plañideras​
cuando lentas replegándose ya van.​
No le gustan ni los valles ni llanuras​
y es feliz pasando el día en las alturas​
y la noche en el aprisco con su can.​
Allá quedan afanados en sus cosas​
los que viven en las urbes populosas​
donde reina algarabía de Babel.​
Dadle cielo, dadle paz y soledades​
amén de sosiego y tranquilidad.​
Dadle cimas y trémulas claridades​
de horizontes que se cierran. Veréis que él,​
monte arriba, paso a paso, lentamente,​
danto tiempo a que el ganado se apaciente​
y apoyado en su cayado de pastor,​
va subiendo cada día, todo el año,​
sin tener más compañía que su rebaño​
y un mastín inteligente y corredor, casi humano.​
Yo, bien quisiera al pastor imitar,​
pero mi corazón y mi alma ya están​
presos en la gran ciudad.​
Josep​


Tienes una hermosa poesía,estuve curioseando un ratito y volveré.
Ha sido un placer leerte y sin otro interés que el disfrute.Saludos
 
Gracias Rosario Martin. Espero no defraudar con mis letras. Sin querer ser nada pretencioso diré que todo lo
que escribo está hecho a corazón abierto.
Un cordial saludo
Josep
 
Buenas lineas.... un plasmar de sentimientos bastante espontaneo.... un saludo....Anonymo...
estaría bueno si lo separas en estrofas y le pones una imagen (una humilde opinion....)me quedo con estos versos...




PENSAMIENTOS EN SOLEDAD
Monte arriba, paso a paso, lentamente,

dando tiempo a que el ganado se apaciente

y apoyado en su cayado va el pastor.

Viejo, triste, pensativo, un poco huraño,

que no tiene más amigos que su rebaño

y un mastín inteligente y corredor, casi humano.

No le gustan las llanuras ni los valles

y prefiere los senderos a las calles

y el silencio de los montes al hogar.

Duerme y sueña sobre el heno del aprisco

y es su vida estar sentado sobre un risco,

caramillo entre los dedos y tocar.

Que en las cumbres está el cielo más cercano

y las nubes se les puede dar la mano

y se ven los horizontes sonreir.

Y él, pastor y viejo, a solas se extasía

penetrado de inefable poesía

viendo el lánguido crepúsculo morir

entre grises temblores de horas postreras

y al rumor de las esquilas plañideras

cuando lentas replegándose ya van.

No le gustan ni los valles ni llanuras

y es feliz pasando el día en las alturas

y la noche en el aprisco con su can.

Allá quedan afanados en sus cosas

los que viven en las urbes populosas

donde reina algarabía de Babel.

Dadle cielo, dadle paz y soledades

amén de sosiego y tranquilidad.

Dadle cimas y trémulas claridades

de horizontes que se cierran. Veréis que él,

monte arriba, paso a paso, lentamente,

danto tiempo a que el ganado se apaciente

y apoyado en su cayado de pastor,

va subiendo cada día, todo el año,

sin tener más compañía que su rebaño

y un mastín inteligente y corredor, casi humano.

Yo, bien quisiera al pastor imitar,

pero mi corazón y mi alma ya están

presos en la gran ciudad.

Josep
 
Gracias Anonymo por tu amable comentario.
Lo de espaciarlo por estrofas asi lo hice y asi lo envié. No entiendo porqué ha salido asi.
saludos Josep
 
PENSAMIENTOS EN SOLEDAD
Monte arriba, paso a paso, lentamente,
dando tiempo a que el ganado se apaciente​
y apoyado en su cayado va el pastor.​
Viejo, triste, pensativo, un poco huraño,​
que no tiene más amigos que su rebaño​
y un mastín inteligente y corredor, casi humano.​
No le gustan las llanuras ni los valles​
y prefiere los senderos a las calles​
y el silencio de los montes al hogar.​
Duerme y sueña sobre el heno del aprisco​
y es su vida estar sentado sobre un risco,​
caramillo entre los dedos y tocar.​
Que en las cumbres está el cielo más cercano​
y las nubes se les puede dar la mano​
y se ven los horizontes sonreir.​
Y él, pastor y viejo, a solas se extasía​
penetrado de inefable poesía​
viendo el lánguido crepúsculo morir​
entre grises temblores de horas postreras​
y al rumor de las esquilas plañideras​
cuando lentas replegándose ya van.​
No le gustan ni los valles ni llanuras​
y es feliz pasando el día en las alturas​
y la noche en el aprisco con su can.​
Allá quedan afanados en sus cosas​
los que viven en las urbes populosas​
donde reina algarabía de Babel.​
Dadle cielo, dadle paz y soledades​
amén de sosiego y tranquilidad.​
Dadle cimas y trémulas claridades​
de horizontes que se cierran. Veréis que él,​
monte arriba, paso a paso, lentamente,​
danto tiempo a que el ganado se apaciente​
y apoyado en su cayado de pastor,​
va subiendo cada día, todo el año,​
sin tener más compañía que su rebaño​
y un mastín inteligente y corredor, casi humano.​
Yo, bien quisiera al pastor imitar,​
pero mi corazón y mi alma ya están​
presos en la gran ciudad.​
Josep​

la soledad, se torna eterna, en cualquier pared vieja o nueva, saludos
 

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