Te confieso, amor:
¡creo en el cielo!
El cielo que yo creo
es el jardín de las ilusiones,
el prado de las alegrías,
el mundo de los sueños,
el vergel de los anhelos
en la miel de la esperanza...
Nada más cerrar los ojos,
sin más que escuchar el silencio,
sentir que vivo y sentir que amo,
es más que suficiente
para percibir el cielo:
el cielo de los besos,
el paraíso de las caricias,
junto a ti, aquí en la tierra...
Mi corazón sencillo,
pero de la Vida enriquecido,
con algo que no es poco,
contento, se conforma:
contemplando el mar,
saboreando el viento,
purificándose en el agua,
pensando en ti...