Me gustaría saber en que silencio
se escondieron tus ojos
O en que lágrima desbordó la ausencia.
Los pocos recuerdos guarecidos entre arrugadas sábanas
y el sabor a café de la mañana
aún en ti permanecen.
Quisiera saber si la tarde absorbió el cielo que fue nuestro,
el eco de tus pasos, tu voz en los rincones.
A lo lejos un tren arrítmico jugando entre durmientes
y una luna reflejando tu rostro
deambula entre sombras.
Llegas nuevamente en la quietud de una ventana
de parpados cansados, en un abismo de papeles,
en la textura de un verso.
En la estela de un pensamiento permaneces
cruzando el firmamento en esta hora.
Ya amanece te alejas entre sombras,
un haz de luz te llama al silencio.
Volverás nuevamente cuando cruce la puerta
que une dos mundos que permanecen desiertos.
se escondieron tus ojos
O en que lágrima desbordó la ausencia.
Los pocos recuerdos guarecidos entre arrugadas sábanas
y el sabor a café de la mañana
aún en ti permanecen.
Quisiera saber si la tarde absorbió el cielo que fue nuestro,
el eco de tus pasos, tu voz en los rincones.
A lo lejos un tren arrítmico jugando entre durmientes
y una luna reflejando tu rostro
deambula entre sombras.
Llegas nuevamente en la quietud de una ventana
de parpados cansados, en un abismo de papeles,
en la textura de un verso.
En la estela de un pensamiento permaneces
cruzando el firmamento en esta hora.
Ya amanece te alejas entre sombras,
un haz de luz te llama al silencio.
Volverás nuevamente cuando cruce la puerta
que une dos mundos que permanecen desiertos.