Tras la tenue luz de mi soledad la melancolia del aliento soñador se desvanece entre tertulias de pensares ya casi olvidados, la luz que antaño era el camino de mi existir ahora solo son rafagas que me inspiran el aliento para vivir. Un aliento que cada vez que te alejas agoniza en deseo de seguirte aunque tan solo fuera en la lejania y entre la espesura de este bosque de hormigon. La soledad se hace irremediablemente oscura y tan solo al verte encuentro el sendero de la luz. Lastima que tu aliento ahora lo respiere otro, lastima que tu deseo sea ahora de otro.