Qué decirte, hermano. Quizás tú tengas el consuelo de mirar el vaso medio lleno, quizás tengas y seas agradecido por lo que tengas. Y estaría muy bien que lo hagas, lo cierto es que a mi me duele el dolor de tantos sueños postergados, de tanta explotación, de tanta hipocresía. Y no soy un renegado, ni un desagradecido. Solo levanto la voz, para que hablen por estos versos, tantos que ven pasar la vida a la sombra de la ambición de otros. De eso se ha tratado esta América, de eso debiéramos hacernos eco aquellos que poseemos una pluma y un pensamiento. De hecho yo no tengo nada, pero no tengo porque lo he dado, más, considero que si hay algo que es invalorable en mí, es la libertad. Eso no quiere decir que no levante la voz para decir lo que a mi ver, es uno de los males de este tiempo, que es la falta de vivienda y el resultado de falta de políticas para solucionar este problema, crear los medios para acceder a un crédito blando o darle el medio al obrero, al hombre de trabajo para poder tener una vivienda digna. Si tu crees que eso es estar desconforme con lo que se tiene, bueno, allá tú. Yo seguiré levantando la voz, discrepando con discursos conformistas, pero que esconden debajo de la alfombra, el verdadero mal que azota a nuestros hermanos. Ser poeta no es querer quedar bien con la poesía, sino también aunque duela, soportar la consecuencia de mostrar la verdad...Un abrazo, Marino .