Intenté ayer escribirte,
Pero nada decente surgió,
Nada que esté a tu altura,
Nada digno de tu lectura,
Nada de nada,
De todo nada y de nada todo.
No es la primera vez,
Ni tampoco será la última.
Me pregunto
¿Cuántos poetas habrán quedado mudos por tu belleza?
¿Cuántos desiertos habrán florecido por tu pié?
Esta frustración me quema, me hiere,
Me hace sentir necesidad de ti sin saber por que
E insisto en preguntarme
¿Qué sería de la primavera sin tu sonrisa?
¿Qué sería de los astros sin tu caminar?
Y mis versos merman como el resplandor de la luna,
Como la vela encendida por horas,
Como la tristeza con el tiempo
Como todo se acortan,
Dejan de existir,
Y son,
Nada.