roberland
Poeta asiduo al portal
Hola de nuevo:
después de tanto tiempo
me enfrento ahora
otra vez a tu recuerdo
que me quema y
a la vez me reconforta.
después de tanto tiempo
me enfrento ahora
otra vez a tu recuerdo
que me quema y
a la vez me reconforta.
Te recuerdo...cómo no recordarte,
mi querida princesa, mi musa,
si tú pintaste soles en mi ventana
las noches más oscuras;
cómo olvidarte si tú me iniciaste en el juego
de las caricias; si tu sonrisa sonaba a música,
para ser exactos a la sinfonía numero cuarenta
del magnífico y grandioso siempre Mozart.
Tú hacías de mi pecho una caja de música
y mi corazón latía al son de la famosa Cabalgata
de Valkirias, de Wagner;
tú hacías estragos en mis hormonas y te adueñabas
de las pocas neuronas que puso en mí la vida;
tú me enseñaste el significado de lujuria y pasión
y yo los puse en práctica llevándote a aquella habitación.
mi querida princesa, mi musa,
si tú pintaste soles en mi ventana
las noches más oscuras;
cómo olvidarte si tú me iniciaste en el juego
de las caricias; si tu sonrisa sonaba a música,
para ser exactos a la sinfonía numero cuarenta
del magnífico y grandioso siempre Mozart.
Tú hacías de mi pecho una caja de música
y mi corazón latía al son de la famosa Cabalgata
de Valkirias, de Wagner;
tú hacías estragos en mis hormonas y te adueñabas
de las pocas neuronas que puso en mí la vida;
tú me enseñaste el significado de lujuria y pasión
y yo los puse en práctica llevándote a aquella habitación.
Fui un estúpido, lo sé.
Me alejé,
pensando que te protegía y
solo con el tiempo me dí cuenta
que fue una soberana tontería y
que alejándome de ti
lo único que conseguiría sería
hacerte daño.
Lo que el tiempo me enseñó con nuestra historia
fue que:
Para no romper la cajita de cristal
no basta esconderla ni sirve de nada alejarla y
no acercarse a tocarla siquiera , lo mejor
es ser templado y no ponerse nervioso y
más importante aún tratarla con cuidado.
Y es que alejarse de la cajita solo supone
dejarle vía libre a los estúpidos
para jugar con ella y romperla
en mil trozos distintos.
Me alejé,
pensando que te protegía y
solo con el tiempo me dí cuenta
que fue una soberana tontería y
que alejándome de ti
lo único que conseguiría sería
hacerte daño.
Lo que el tiempo me enseñó con nuestra historia
fue que:
Para no romper la cajita de cristal
no basta esconderla ni sirve de nada alejarla y
no acercarse a tocarla siquiera , lo mejor
es ser templado y no ponerse nervioso y
más importante aún tratarla con cuidado.
Y es que alejarse de la cajita solo supone
dejarle vía libre a los estúpidos
para jugar con ella y romperla
en mil trozos distintos.
¡Ay de mí, ay, ay ! Se rompió mi cajita
y fue mi culpa, fue mi culpa, fue por mi estupidez.
Y lo que más me duele no fue perderla
(que también me duele) sino de qué manera
y para el colmo que ahora esté rota.
y fue mi culpa, fue mi culpa, fue por mi estupidez.
Y lo que más me duele no fue perderla
(que también me duele) sino de qué manera
y para el colmo que ahora esté rota.
Sabes que te quiero, lo ves en mis ojos
cada vez que esquivo tu mirada
por miedo a derretirme con el calor
que provocas en mí;
sabes que te quise a pesar de todo y
tú bien sabes que los besos no mienten;
que las caricias no engañan y que :
nuestros corazones latieron siempre acompasados y
nuestras conversaciones parecían sacadas de
una novela de amor infinito o una poesía
Quevediense como: la de ^^El niño amor es cupido^^ o
la de ^^ El amor constante más allá de la muerte^^.
cada vez que esquivo tu mirada
por miedo a derretirme con el calor
que provocas en mí;
sabes que te quise a pesar de todo y
tú bien sabes que los besos no mienten;
que las caricias no engañan y que :
nuestros corazones latieron siempre acompasados y
nuestras conversaciones parecían sacadas de
una novela de amor infinito o una poesía
Quevediense como: la de ^^El niño amor es cupido^^ o
la de ^^ El amor constante más allá de la muerte^^.
Blasfemo Y maldigo mi suerte. Qué tonto fui perdiéndote así
y qué estúpido me siento llorándote aquí por:
no decirte que te quería; por miedo a tu desprecio, por ser
un explendidísimo cobarde.
y qué estúpido me siento llorándote aquí por:
no decirte que te quería; por miedo a tu desprecio, por ser
un explendidísimo cobarde.
Hecho de menos tus ojos; tu boca;tu pelo; tu cuerpo;
esas despedidas en tu puerta; esas bienvenidas inolvidables;
esas caricias de fuego y cielo.
Ah ¡, suspiro y suspiro y solo me queda suspirar
porque ya ni el albergo la esperanza
de volverte a conquistar porque sé que te perdí
irremediablemente, como se pierden las palabras
una vez las has soltado o las horas
una vez que han pasado.
esas despedidas en tu puerta; esas bienvenidas inolvidables;
esas caricias de fuego y cielo.
Ah ¡, suspiro y suspiro y solo me queda suspirar
porque ya ni el albergo la esperanza
de volverte a conquistar porque sé que te perdí
irremediablemente, como se pierden las palabras
una vez las has soltado o las horas
una vez que han pasado.