alonse
Poeta recién llegado
I
Tú soldado del ímpetu romano,
que pereces en pos de los alfanjes,
mutilado por álgidas falanges,
muriendo... tú muriendo hipas en vano,
El dolor de las llagas de tu mano,
que un estoque, revienta sin reclamo
como el Cristo, que por su apóstol falso
le apalean con un bélico balso.
Peón crédulo, tu sangre vertida
alambrica, el suplicio de tu herida
del mudar de casillas que calcinan.
¡Ay¡ tirano, tú déspota humano,
que moldeas el futuro en tus manos
alquitrando, un orgullo de paganos.
II
Ya cayó el postillón de su caballo,
atroz muerte que tomas por vasallo
al infame, monarca acobardado.
A lo lejos un súbdito olvidado
cuya testa jamás tuvo valor
el que siempre desprecia un dictador
el que ahora se troca su salvador.
Una vía de mustias divisiones
alineado fortín de agresores,
la victoria , se encierra un peón.
Desangrado un plebeyo coronó
en un sádico, insulso faraón,
transformado el sañudo soberano,
que es negado, ignorado desde el antaño.
Tú soldado del ímpetu romano,
que pereces en pos de los alfanjes,
mutilado por álgidas falanges,
muriendo... tú muriendo hipas en vano,
El dolor de las llagas de tu mano,
que un estoque, revienta sin reclamo
como el Cristo, que por su apóstol falso
le apalean con un bélico balso.
Peón crédulo, tu sangre vertida
alambrica, el suplicio de tu herida
del mudar de casillas que calcinan.
¡Ay¡ tirano, tú déspota humano,
que moldeas el futuro en tus manos
alquitrando, un orgullo de paganos.
II
Ya cayó el postillón de su caballo,
atroz muerte que tomas por vasallo
al infame, monarca acobardado.
A lo lejos un súbdito olvidado
cuya testa jamás tuvo valor
el que siempre desprecia un dictador
el que ahora se troca su salvador.
Una vía de mustias divisiones
alineado fortín de agresores,
la victoria , se encierra un peón.
Desangrado un plebeyo coronó
en un sádico, insulso faraón,
transformado el sañudo soberano,
que es negado, ignorado desde el antaño.
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