joel almo
Poeta recién llegado
Su nombre está escondido detrás
de un pequeño monte al norte de los
vientos barrenderos, allá en donde
las luces arremeten e iluminan
su pequeña silueta de maíz.
Es un pequeño rincón terrestre,
azul y vivo, escondido y descubierto,
desnudo y graneado, ceremonioso de
árboles y aglomerado de risas.
Así es como ella entre carros y luces
esconde sus sueños, tiene varias preguntas,
ella es un ramillete de papayas
lisas y frescas, me las entrega sin yo saborear
su cuerpo lechoso.
¿Cómo puedo encontrarte todos los días?
Vuelve intrigada con la espontaneidad
de un beso patrimonial, se autocalifica
entre la pálida ausencia de sus amores,
se arrincona en la esquina de su pequeño
pecho latente y va golpeando, humedeciendo,
creando quizás nuevas preguntas.
¡Has de encontrar tu cultivo
germinado pequeña risa callada!
tu corazón tiene las tierras fértiles
del amor y te debes un sueño,
te necesitan las lluvias, te esperan
allí las semillas en el norte sonriente.
Como garúa tus labios granulados caen
y caminan descubriendo la mojada
mañana entre los cielos de topacio,
algo me atrae a los rocíos de invierno,
es como si fueras una lágrima en
la brisa de la costa isleña.
Eres un grano que vive y un
silencioso riachuelo de arroz ansioso,
tú estás hecha de la cintura
endulzada por la artesanía
de la mujer que ama,
eres la nobleza de los vientos de
tu pequeño aposento escondido.
¡Que no se olvide la merienda de tu boca
que has de traer escondiendo tu nombre!
de un pequeño monte al norte de los
vientos barrenderos, allá en donde
las luces arremeten e iluminan
su pequeña silueta de maíz.
Es un pequeño rincón terrestre,
azul y vivo, escondido y descubierto,
desnudo y graneado, ceremonioso de
árboles y aglomerado de risas.
Así es como ella entre carros y luces
esconde sus sueños, tiene varias preguntas,
ella es un ramillete de papayas
lisas y frescas, me las entrega sin yo saborear
su cuerpo lechoso.
¿Cómo puedo encontrarte todos los días?
Vuelve intrigada con la espontaneidad
de un beso patrimonial, se autocalifica
entre la pálida ausencia de sus amores,
se arrincona en la esquina de su pequeño
pecho latente y va golpeando, humedeciendo,
creando quizás nuevas preguntas.
¡Has de encontrar tu cultivo
germinado pequeña risa callada!
tu corazón tiene las tierras fértiles
del amor y te debes un sueño,
te necesitan las lluvias, te esperan
allí las semillas en el norte sonriente.
Como garúa tus labios granulados caen
y caminan descubriendo la mojada
mañana entre los cielos de topacio,
algo me atrae a los rocíos de invierno,
es como si fueras una lágrima en
la brisa de la costa isleña.
Eres un grano que vive y un
silencioso riachuelo de arroz ansioso,
tú estás hecha de la cintura
endulzada por la artesanía
de la mujer que ama,
eres la nobleza de los vientos de
tu pequeño aposento escondido.
¡Que no se olvide la merienda de tu boca
que has de traer escondiendo tu nombre!
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