sercas812
Poeta fiel al portal
Cuando fosforescentes dieron por encendido el mundo,
buscaron las habitaciones vacías de la ternura.
Entonces
caminaron los médanos que huelen a sales nocturnas,
los contornos de interminables senos
que ondulan las coronas redimidas de ella
y las caderas blandas y conquistadas de él.
Sintieron la temperatura en el lecho
no sé en qué pliegue de las vísceras encendidas
buscando sus zonas con sus perfiles ,
palpando los digitales velos
como si fueran de sol y de agua.
Hambrientos como fantasmas
el flujo que late les urge sonando la arritmia de la cama
la letanía de la noche
la profecía de la madrugada;
y ella habitando en los bordes con sus signos
a interrogar hondamente las imágenes del alma,
rezando un cielo sin culpas, un extenso limbo,
un consuelo,
y él,
detendido a probar esos metales,
a abrir la entraña de lo incognocible.
Y ella
a nombrar esa punta de hombre con toda la sangre
con todos los nombres.
Acelerando van
inevitablemente
hacia el número mil o el infinito
en la cima del mundo o de la sábana
donde la sílaba apunta la materia
en que temblaron y lloraron y existieron
sin importar
qué cosa ocurriría más acá de la tierra.
XXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXX
buscaron las habitaciones vacías de la ternura.
Entonces
caminaron los médanos que huelen a sales nocturnas,
los contornos de interminables senos
que ondulan las coronas redimidas de ella
y las caderas blandas y conquistadas de él.
Sintieron la temperatura en el lecho
no sé en qué pliegue de las vísceras encendidas
buscando sus zonas con sus perfiles ,
palpando los digitales velos
como si fueran de sol y de agua.
Hambrientos como fantasmas
el flujo que late les urge sonando la arritmia de la cama
la letanía de la noche
la profecía de la madrugada;
y ella habitando en los bordes con sus signos
a interrogar hondamente las imágenes del alma,
rezando un cielo sin culpas, un extenso limbo,
un consuelo,
y él,
detendido a probar esos metales,
a abrir la entraña de lo incognocible.
Y ella
a nombrar esa punta de hombre con toda la sangre
con todos los nombres.
Acelerando van
inevitablemente
hacia el número mil o el infinito
en la cima del mundo o de la sábana
donde la sílaba apunta la materia
en que temblaron y lloraron y existieron
sin importar
qué cosa ocurriría más acá de la tierra.
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