M. Literaria.
Poeta recién llegado
Tan pequeña, apagada. Tanto dolor acumulado...
Un inmenso universo rodea esos ojos color café,
que lloran por las noches esperando cumplir
algún sueño de por ahí.
Vagando por las calles, ofreciendo su labor
sólo por dos pesos.
Un día pan, otros queso
elaborados con pequeñas manos y la receta de la abuela.
Nueve primaveras luchando;
cincuenta y nueve aparentando.
Pequeña niña, no juega con juguetes
lleva el almuerzo a su casa todas las mañanas.
Es la encargada de sus tres hermanitos,
su mamá alcohólica, por tanta angustia
y papá se fue sin pensar que en casa lo necesitaban más que nunca.
Sin embargo la pequeña no bajó los brazos
y todos los días sobrevive, ella y su pequeña familia.
Pequeña manos de cristal,
¿Por qué es usted la que debe pagar por los errores de los grandes?
Tanta luz guardada en un corazón inmenso.
Juro por el Señor, que no voy a olvidar esos ojos tristes
y esa sonrisa con tanta magia
que cada mañana ofrecía su niñez por dos miseros pesos.
Un inmenso universo rodea esos ojos color café,
que lloran por las noches esperando cumplir
algún sueño de por ahí.
Vagando por las calles, ofreciendo su labor
sólo por dos pesos.
Un día pan, otros queso
elaborados con pequeñas manos y la receta de la abuela.
Nueve primaveras luchando;
cincuenta y nueve aparentando.
Pequeña niña, no juega con juguetes
lleva el almuerzo a su casa todas las mañanas.
Es la encargada de sus tres hermanitos,
su mamá alcohólica, por tanta angustia
y papá se fue sin pensar que en casa lo necesitaban más que nunca.
Sin embargo la pequeña no bajó los brazos
y todos los días sobrevive, ella y su pequeña familia.
Pequeña manos de cristal,
¿Por qué es usted la que debe pagar por los errores de los grandes?
Tanta luz guardada en un corazón inmenso.
Juro por el Señor, que no voy a olvidar esos ojos tristes
y esa sonrisa con tanta magia
que cada mañana ofrecía su niñez por dos miseros pesos.