Dantés - El Conde
Poeta recién llegado
Jamás había conocido a una mujer así
¡Hermosa! por demás decirlo esta.
sin embargo.
Es delgada como vaina de maíz
que flexible y ligera,
se mueve y se contonea,
al compás de la más tenue brisa.
De cabellos rubios y rizados,
como hilos de seda más fina.
de ojos grandes y profundos,
su mirada, como ámbar,
de color café, muy claros.
De piel rosada, suave y tersa,
calida como el mar caribe;
sus manos son largas,
como el pasto que crece en las praderas.
Sus piernas son delgadas,
como largos chorros de cascada
que rompen el silencio en los bosques,
en las más altas montañas.
Dócil y tierna, llena de inocencia,
de carácter fuerte y tempestivo,
cual torrente de grandes aguas
que nada ni nadie, contener jamás pueda.
Enigmática e incoherente,
dulce y maliciosa,
irreverente por ser joven,
hermosa por herencia,
rabiosa e incontrolable,
inteligente y adorable.
Así es mi pequeña niña.
Bellísima como una Venus,
como princesa de los cuentos de hadas.
¡Y créanme! el tiempo pasará,
y a ser toda una Reina llegará.
Vive, sueña y lucha,
como cualquier jovencita de su edad,
el sol le inunda e ilumina cada mañana
y la luna por las noches,
su resplandor le regala.
¡Así es ella! dulce, tierna y bella;
así es mi princesa, que como todas espera
al príncipe azul, de hermosa cabellera;
así es mi pequeña ninfa,
saliendo de su capullo hacía la vida.
¡Vuela, vuela mariposa mía!
vuela hasta encontrar tu destino,
vuela sin tregua ni descanso
y cuando llegues ahí,
cuando encuentres tu paraíso
mira hacia atrás en el horizonte
y regálame un sonrisa,
un suspiro de tu pecho amado
y, en mi, piensa.
Para ti PaOR, preciosa mi nunca niña por la hermosa alegría de haberte conocido
Abril 30, 2005