Mariate
Poeta recién llegado
Ella muere en sus numerosos funerales
ella, la que canta en el viento
la que no sabe lo que vè y no vè lo que sabe.
la pequeña olvidada, (¿què harè con el miedo?)
còmo decir y no morir, como vivir inmersa
en un cuerpo extraño, en un mundo hostil, enajenado.
El grito conjugado se silenciò en el vaso
que le sangrò en la boca. Su pecado fuè el verbo
maldito, despiadado, un pájaro cristalizò
el vuelo en su garganta. Ella detuvo el tiempo
cuando quiso, negociò su dolor.
La que canta y encanta, con su vestido azul
viaja hacia donde la muerte la lleve de regreso
Y nos deja el misterio de sus versos
partidos… y morimos con ella, y caemos
hasta el fondo de su alma, tan oscura,
tan blanca, y nos late en los ojos
la piedad y el horror, se nos mete en el cuerpo
cada gota de sangre, oh, preñez de tus sueños
en el delirio mìstico, se te siente, Alejandra
Desgarrada, inmensa, transparente, te sostienes
en las vèrtebras del vértigo que esconde
tu luz de visionaria, la belleza que nos muerde
en cada verso, la carne, y ese, tu decir angustiado
nos recorre por dentro. Vestimos tu mortaja
pequeña niña muerta… el mundo era
tan frágil, tan ajeno…no estabas , Alejandra, ya no,
cuando te fuiste, la que canta, se encanta
... ahora es libre, la que se sabe àngel, allí...
donde la muerte, le enseña a vivir a los muertos.
—
ella, la que canta en el viento
la que no sabe lo que vè y no vè lo que sabe.
la pequeña olvidada, (¿què harè con el miedo?)
còmo decir y no morir, como vivir inmersa
en un cuerpo extraño, en un mundo hostil, enajenado.
El grito conjugado se silenciò en el vaso
que le sangrò en la boca. Su pecado fuè el verbo
maldito, despiadado, un pájaro cristalizò
el vuelo en su garganta. Ella detuvo el tiempo
cuando quiso, negociò su dolor.
La que canta y encanta, con su vestido azul
viaja hacia donde la muerte la lleve de regreso
Y nos deja el misterio de sus versos
partidos… y morimos con ella, y caemos
hasta el fondo de su alma, tan oscura,
tan blanca, y nos late en los ojos
la piedad y el horror, se nos mete en el cuerpo
cada gota de sangre, oh, preñez de tus sueños
en el delirio mìstico, se te siente, Alejandra
Desgarrada, inmensa, transparente, te sostienes
en las vèrtebras del vértigo que esconde
tu luz de visionaria, la belleza que nos muerde
en cada verso, la carne, y ese, tu decir angustiado
nos recorre por dentro. Vestimos tu mortaja
pequeña niña muerta… el mundo era
tan frágil, tan ajeno…no estabas , Alejandra, ya no,
cuando te fuiste, la que canta, se encanta
... ahora es libre, la que se sabe àngel, allí...
donde la muerte, le enseña a vivir a los muertos.
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