Pequeño amor
Pequeño amor,
como le puedo hacer, para encontrarte en esta inmensidad,
de una ciudad llena de torres,
que desbordan la estrafalaria necedad de tus padres,
al querer, que yo me espante, y recorra desnudo
sus calles, renunciando a tu amor.
Pequeño amor,
qué criterios puedo soportar, para no cegarme
e intentar en una falacia irreconciliable con el cosmos
luchar por ti, y en los claveles aromarme,
como un montón de insectos retozando en tus blanduras.
Pequeño amor,
me reparo a diario al ver tus ojos puestos
en mí, que bien lacrados duermen,
llenándome de amnesias, sin recuerdos, herir,
porque estoy de frente, sin quebrar esa prestancia
sin sentir ni en un minuto el que estoy lejos de ti.
Pequeño amor,
me lleno de muecas, como pecas de cuculí, y sonrío,
cuando en un arrebato les sofocamos a todos,
dejando atrás esa cuidad llenas de torres
con las propias alas de una multitud de gárgolas,
puestas bajo escapulas, de toros y alhelí.
Última edición: