Pequeño cristal solitario,
con isla propia,
con voz silenciosa.
Pequeño
que sin poder volar,
busca en su interior,
un refugio para su llanto,
y mas luz para su invierno.
Las paredes
que no llegan al cielo,
como muros,
macizos y blancos,
con sombra de soledad y ruego,
no impiden que vea,
sobre su pesar,
a las aves que el crea,
en vuelo hacia el sol,
donde el calor del amor,
sanará su destrozado corazón.
Mientras sus manos,
prisioneras de su cuerpo,
no se animan a tocar,
las heladas baldosas,
dejadas con olvido,
como cimiento frió
los minutos secan,
sus ojos llorosos,
invitando a que la vida,
con traje de primavera,
lo invite a caminar
sin saber, que la brisa,
marco un camino,
y dejo las huellas,
sin pisar.
con isla propia,
con voz silenciosa.
Pequeño
que sin poder volar,
busca en su interior,
un refugio para su llanto,
y mas luz para su invierno.
Las paredes
que no llegan al cielo,
como muros,
macizos y blancos,
con sombra de soledad y ruego,
no impiden que vea,
sobre su pesar,
a las aves que el crea,
en vuelo hacia el sol,
donde el calor del amor,
sanará su destrozado corazón.
Mientras sus manos,
prisioneras de su cuerpo,
no se animan a tocar,
las heladas baldosas,
dejadas con olvido,
como cimiento frió
los minutos secan,
sus ojos llorosos,
invitando a que la vida,
con traje de primavera,
lo invite a caminar
sin saber, que la brisa,
marco un camino,
y dejo las huellas,
sin pisar.