Elisalle
Poetisa
Roca en el mar de todos los tiempos
De las mitades de olas alocadas
Del viento que barre la montaña
Canto del río en la mañana
Danza de árboles aferrados al verano
Rojo horizonte antes del abismo
Lluvia tranquila en noche de grillos
Cielo azul celeste a las cuatro de la tarde
Amalgama de cara a cruz enredadas
Pequeños duendes en el patio de la casa
Antiguas fuentes cerca de la plaza
Míticas gárgolas que cobijan palomas
Curiosa celosías en donde espío tu cara
Anillo olvidado en la pila del bautismo
Pequeña rosa asomada en la reja
Crucifijo bendito a la Mater entregado
Recuerdos obtusos disgregado en cerebros
Manos abrazadas en medio de nosotros
Cornisas plegadas vertiendo goteras
Notas de piano en otro Claro de luna.
Te quiero más que a las cosas infinitas
Más que al olvido y los enfados
Más que al aullido de loba en celo
Que al reflejo de luz entre follajes
Que calendarios acusando fechas
Más que a la flor que rompe cemento.
Castigo estas manos que causan tristeza
Amarro esta lengua y la dejo en la pared
Ciego estos ojos si mal te han de ver
Condeno los antojos que no supe complacer
Obligo al pensamiento que sea derecho
Ordeno al cuervo que grazne en tu santo.
Te quiero desde ayer ayer y mañana mañana
Eres la ventana que no cierro
Justa medida en todos mis niveles
Voz que extraño a la hora del cenit
Eres calle y sol pegado a mis piernas
Llamado lejano que acerca a tu marea
Frontera en los besos que asaltan
Sierra que guarda el pueblo y la iglesia
El camino verde que lleva a soñarlo
Quemo mis naves adiosando océanos
Todo lo que tengo lo he dejado aquí
Respuestas que no tiene el diccionario
Oro blanco en cuenta compartida
Mis años y los tuyos ardidos en diciembre
Un gato negro culebrea en la entrada.
Tú
pequeño dios
recibe mi alma.
*
Elisalle (María Margarita Pérez Vallejos)
22/12/2017
Todos los Derechos Reservados
Prohibida su reproducción parcial
y/o total por cualquier medio
Inscripción 204.688
De las mitades de olas alocadas
Del viento que barre la montaña
Canto del río en la mañana
Danza de árboles aferrados al verano
Rojo horizonte antes del abismo
Lluvia tranquila en noche de grillos
Cielo azul celeste a las cuatro de la tarde
Amalgama de cara a cruz enredadas
Pequeños duendes en el patio de la casa
Antiguas fuentes cerca de la plaza
Míticas gárgolas que cobijan palomas
Curiosa celosías en donde espío tu cara
Anillo olvidado en la pila del bautismo
Pequeña rosa asomada en la reja
Crucifijo bendito a la Mater entregado
Recuerdos obtusos disgregado en cerebros
Manos abrazadas en medio de nosotros
Cornisas plegadas vertiendo goteras
Notas de piano en otro Claro de luna.
Te quiero más que a las cosas infinitas
Más que al olvido y los enfados
Más que al aullido de loba en celo
Que al reflejo de luz entre follajes
Que calendarios acusando fechas
Más que a la flor que rompe cemento.
Castigo estas manos que causan tristeza
Amarro esta lengua y la dejo en la pared
Ciego estos ojos si mal te han de ver
Condeno los antojos que no supe complacer
Obligo al pensamiento que sea derecho
Ordeno al cuervo que grazne en tu santo.
Te quiero desde ayer ayer y mañana mañana
Eres la ventana que no cierro
Justa medida en todos mis niveles
Voz que extraño a la hora del cenit
Eres calle y sol pegado a mis piernas
Llamado lejano que acerca a tu marea
Frontera en los besos que asaltan
Sierra que guarda el pueblo y la iglesia
El camino verde que lleva a soñarlo
Quemo mis naves adiosando océanos
Todo lo que tengo lo he dejado aquí
Respuestas que no tiene el diccionario
Oro blanco en cuenta compartida
Mis años y los tuyos ardidos en diciembre
Un gato negro culebrea en la entrada.
Tú
pequeño dios
recibe mi alma.
*
Elisalle (María Margarita Pérez Vallejos)
22/12/2017
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y/o total por cualquier medio
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