AlbertoManrique7
Poeta recién llegado
Enterrada bajo tierra
a unos metros de mi piel,
donde no existe la guerra
y el segundo sabe a miel,
casi siempre esta dormido,
sumido
en sueño profundo,
un pequeño nauseabundo
que me grita, susurrando.
De su rostro caen despacio
gotas de luz candente,
se desintegra lentamente,
porque le falta espacio.
Diminuto y vulnerable,
hace ya
viene sintiendo,
pues la paz era su aire
y el amor, pues su alimento.
Por la noche sufre lento
de terribles pesadillas,
que no duran en el tiempo,
que no encienden sus bombillas.
Este niño que es mi alma
allá donde voy me acompaña,
siempre es ella la que marca
cual sera el paso siguiente.
Libre cual águila,
vuela sobre montañas,
y alli le crecen las alas
y madura velozmente.
Gracias doy a quien proceda
por darme oportunidad,
de vivir y libremente
elegir lo que yo quiera,
ya sean caminos de guerra,
bien sean senderos de paz,
bien sea morirme de pena,
ya sea erradicar maldad...