Hoy vi un hermoso amanecer,
Al ver que me sonreías y apoyabas
Dulcemente tu mano en mi hombro,
Y Respirando la fragancia de tu boca,
Revelaba la inocencia de esa
Tierna y encantadora niña
Ese pequeño rayo de luz, que de niña
Jugaba a ser una princesa, hoy posee
La gracia y el alma de esa gran Alteza
Su belleza no tiene alegoría, y solo el
Tiempo será digno de guiar su vida
Venciendo la voluntad del destino
Ni la poesía posee la dicha de poder
Juzgar su belleza, y sus ojos que toman
El color de la dulce miel, contemplan
Anonadados como cae nuevamente el
Día despidiendo al sol y dando vida a
Una nueva poesía
Al ver que me sonreías y apoyabas
Dulcemente tu mano en mi hombro,
Y Respirando la fragancia de tu boca,
Revelaba la inocencia de esa
Tierna y encantadora niña
Ese pequeño rayo de luz, que de niña
Jugaba a ser una princesa, hoy posee
La gracia y el alma de esa gran Alteza
Su belleza no tiene alegoría, y solo el
Tiempo será digno de guiar su vida
Venciendo la voluntad del destino
Ni la poesía posee la dicha de poder
Juzgar su belleza, y sus ojos que toman
El color de la dulce miel, contemplan
Anonadados como cae nuevamente el
Día despidiendo al sol y dando vida a
Una nueva poesía