Alejandro Leza
Poeta recién llegado
¡Tanto de ti que me he perdido!
La caricia del suspiro matutino,
mientras yo navego extraviado
en un océano amargo y desolado;
tus ojos valientes que perduran,
cuando el viento arrecia impertinente
arrancando trozos de tu corazón;
el abrazo de tus emociones,
cuando la tormenta ruge tanto
que parece que las almas son tragadas,
por las fauces de una bestia sin amor.
Me he perdido de tus lágrimas,
siguiendo triste un sendero
que por mí has andado sin sandalias,
cobijada de mi ausencia,
y la esperanza de mis alas.
Me he perdido de tus risas,
marinando los momentos dulces
cuando el horizonte sabe más amargo,
y lo único que quieres,
es un roce tibio que se haga cargo.
Me he perdido de tus pasos,
cuidadosos de no perderse en vano
en una tierra yerma,
donde ya no crece el grano.
¡Me he perdido de tu vida!
¡De tu cosas!
¡De tu amor!
¡Perdón!
Perdón entregado con mi alma
porque a la orilla de este acantilado,
ahora mismo,
aterrado si no te tengo a mi lado...
¡Tengo miedo de perderme yo!
La caricia del suspiro matutino,
mientras yo navego extraviado
en un océano amargo y desolado;
tus ojos valientes que perduran,
cuando el viento arrecia impertinente
arrancando trozos de tu corazón;
el abrazo de tus emociones,
cuando la tormenta ruge tanto
que parece que las almas son tragadas,
por las fauces de una bestia sin amor.
Me he perdido de tus lágrimas,
siguiendo triste un sendero
que por mí has andado sin sandalias,
cobijada de mi ausencia,
y la esperanza de mis alas.
Me he perdido de tus risas,
marinando los momentos dulces
cuando el horizonte sabe más amargo,
y lo único que quieres,
es un roce tibio que se haga cargo.
Me he perdido de tus pasos,
cuidadosos de no perderse en vano
en una tierra yerma,
donde ya no crece el grano.
¡Me he perdido de tu vida!
¡De tu cosas!
¡De tu amor!
¡Perdón!
Perdón entregado con mi alma
porque a la orilla de este acantilado,
ahora mismo,
aterrado si no te tengo a mi lado...
¡Tengo miedo de perderme yo!
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