Nunca debí mis ojos poner
Sobre tu cuello de marfil,
Pues en él estaba la advertencia
Que tu nombre
Era perdición para mí.
No me mentiste
Pues siempre me dijiste
Cual era tu auténtica naturaleza,
Que fidelidad y lealtad
Sólo me darías
Si placía a tu conveniencia.
Todo fue mi error
Y como tal lo soporto,
Pero desde que tus besos probé
El destino me jugué
Y caí en el pozo.
Tu amor tuve
Pero por tan breve tiempo,
Que mi alma diese
Por alargarlo
Aunque sólo fuese unos minutos;
Arder en el fuego
De la tortura eterna
únicamente porque sobre mí fijaras
Una mirada tierna.
Me dices que todo acabó;
Que no sea ciego;
No alcanzo tu expectativas
Que son de altos
Y regios vuelos;
Que soy un mal negocio
Y que con eso
Me lo dices todo.
Tus ojos de frente
Ya no miran.
En la distancia vagan
Buscando otro nido
Que albergue sus ansias,
Que avive su deseo
Hasta que lo devore la fatalidad
Que encierras dentro.
Recojo los trozos,
Que unidos se mantienen;
Procuro no soñar,
Aunque de las pesadillas
No me libro
Y como una serpiente
Que entre sus anillos me aprieta
Hasta quitarme la vida,
Dos de cada tres veces
Te me apareces en mi vigilia.
Pero lo bello que de ti recuerdo,
Me obsesiona,
Me aterroriza,
En la soledad de mis días
Sin tu adictiva presencia;
Y me digo a mí mismo,
Que debí apartar mis pupilas;
Las llamas debieron cegarlas
Antes de que marcaras
La perdición de tu nombre
En la sangre de mis venas.
Sobre tu cuello de marfil,
Pues en él estaba la advertencia
Que tu nombre
Era perdición para mí.
No me mentiste
Pues siempre me dijiste
Cual era tu auténtica naturaleza,
Que fidelidad y lealtad
Sólo me darías
Si placía a tu conveniencia.
Todo fue mi error
Y como tal lo soporto,
Pero desde que tus besos probé
El destino me jugué
Y caí en el pozo.
Tu amor tuve
Pero por tan breve tiempo,
Que mi alma diese
Por alargarlo
Aunque sólo fuese unos minutos;
Arder en el fuego
De la tortura eterna
únicamente porque sobre mí fijaras
Una mirada tierna.
Me dices que todo acabó;
Que no sea ciego;
No alcanzo tu expectativas
Que son de altos
Y regios vuelos;
Que soy un mal negocio
Y que con eso
Me lo dices todo.
Tus ojos de frente
Ya no miran.
En la distancia vagan
Buscando otro nido
Que albergue sus ansias,
Que avive su deseo
Hasta que lo devore la fatalidad
Que encierras dentro.
Recojo los trozos,
Que unidos se mantienen;
Procuro no soñar,
Aunque de las pesadillas
No me libro
Y como una serpiente
Que entre sus anillos me aprieta
Hasta quitarme la vida,
Dos de cada tres veces
Te me apareces en mi vigilia.
Pero lo bello que de ti recuerdo,
Me obsesiona,
Me aterroriza,
En la soledad de mis días
Sin tu adictiva presencia;
Y me digo a mí mismo,
Que debí apartar mis pupilas;
Las llamas debieron cegarlas
Antes de que marcaras
La perdición de tu nombre
En la sangre de mis venas.