Lord Vélfragor
Poeta adicto al portal
Indecibles palabras...
un adiós largo y tortuoso,
aguarda detrás de esas paredes,
con lágrimas que serán,
perlas doradas con el tiempo,
La piel de marmol,
en cenizas convertida,
con la tristeza que rompe el firmamento,
sin curar las heridas,
que con saña me cubriste...
Sangre deslavada,
pende de tus manos,
con la cruel sonrisa,
con la satírica ironía,
que solo tu comprendes...
¡Entre las miserables creaturas!
¡Caminé para amarte!
¡Abrazando las tinieblas!
¡Que no eran del todo extrañas!
La luz te ha cegado por completo,
la orden de un tirano... has aprendido,
¿Y el amor que nos vertía la alegría?
pisoteada por Él... por su ego...
Te he amado por eones,
Me has deseado por siglos,
¡Maldita sea la existencia!
¡Sin poder volver a rozar tus alas!
¡Sin poder gozar de la paz de tu mirar!
Indecibles son las palabras,
¡Aún para nosotros!
¡Sufre... sufriré...!
¡Es nuestro destino!
Ni en el cielo ni en el infierno,
¿y la tierra? para nosotros terminada...
¡Lloraré en tu nombre!
¡Lloraré por ti!
Entre las llamas exquisitas,
que ahoguen mi tormento,
entre las noches solitarias,
suspiraré a las estrellas...
¡Dolor... dolor!
¡Aún mas que mi caída!
¡Te perdí... otra vez!
L.V.
un adiós largo y tortuoso,
aguarda detrás de esas paredes,
con lágrimas que serán,
perlas doradas con el tiempo,
La piel de marmol,
en cenizas convertida,
con la tristeza que rompe el firmamento,
sin curar las heridas,
que con saña me cubriste...
Sangre deslavada,
pende de tus manos,
con la cruel sonrisa,
con la satírica ironía,
que solo tu comprendes...
¡Entre las miserables creaturas!
¡Caminé para amarte!
¡Abrazando las tinieblas!
¡Que no eran del todo extrañas!
La luz te ha cegado por completo,
la orden de un tirano... has aprendido,
¿Y el amor que nos vertía la alegría?
pisoteada por Él... por su ego...
Te he amado por eones,
Me has deseado por siglos,
¡Maldita sea la existencia!
¡Sin poder volver a rozar tus alas!
¡Sin poder gozar de la paz de tu mirar!
Indecibles son las palabras,
¡Aún para nosotros!
¡Sufre... sufriré...!
¡Es nuestro destino!
Ni en el cielo ni en el infierno,
¿y la tierra? para nosotros terminada...
¡Lloraré en tu nombre!
¡Lloraré por ti!
Entre las llamas exquisitas,
que ahoguen mi tormento,
entre las noches solitarias,
suspiraré a las estrellas...
¡Dolor... dolor!
¡Aún mas que mi caída!
¡Te perdí... otra vez!
L.V.