Cecilia Leiva Arangua
Poeta adicto al portal
PERDIDA
Camino perdida por las sendas de la vida,
a lo lejos diviso unas manos amigas,
son sus manos que a la distancia me acarician.
Es sólo un sueño, donde me pierdo,
no hay una luz, ni vela encendida,
que alumbre mi camino,
sólo veo unas manos extendidas,
Me pregunto,
¿serán las de él que me vienen a guiar?
Voy avanzando en los senderos de la vida,
cada vez que intento sus manos alcanzar, la oscuridad se adueña
y las aleja de las mías.
Ay que pesadumbre es sentirse perdida,
no hay un día que no pida llegar a mi destino,
Mas ¿dónde estará?
y me vuelvo a preguntar,
¿qué mares tendré que navegar?
¿qué cielos surcar?
¿qué montañas escalar,
para al fin poder llegar y su amor alcanzar?
Y llega la noche,
me interno en los bosques de mis sentimientos,
sólo busco una lumbre que me guíe,
el viento apaga la vela encendida,
la oscuridad es mi compañía
y me digo;
no renunciaré
y con paso firme continuaré,
porque el amor de él tendré,
entre sus brazos me perderé
y de la miel de su boca me alimentaré,
aunque hoy la noche sea más oscura,
el viento apague las velas que encendí,
para alumbrar el camino que me lleve a mi destino.
No importa cuanto más me tarde,
ni las veces que tenga que detener mi marcha,
sé que a su lado vive la esperanza,
viven los sueños que despertaron del letargo
y los anhelos de mi alma.
Por esto y por mucho más
No desfalleceré
y por su amor como una guerrera lucharé,
aunque la noche me siga diciendo que sólo oscuridad encontraré,
que sus manos jamás alcanzaré,
no me detendré y en este camino seguiré,
aunque más velas tenga que encender, lo haré una y otra vez,
no renunciaré,
porque mi fuerza y mi esperanza me guían hacia él,
nada ya me detendrá,
la decisión la tomé desde el primer día que sus ojos miré.
El viento no podrá apagar la flama de la libertad que arde en mi corazón,
porque tiene la fuerza que da sólo el amor,
y aunque sigua caminando hoy perdida,
sé que un día él entrará en mi vida.
Oh ya vendrá, ya vendrá...
Y aquí estaré,
esperando por él
Camino perdida por las sendas de la vida,
a lo lejos diviso unas manos amigas,
son sus manos que a la distancia me acarician.
Es sólo un sueño, donde me pierdo,
no hay una luz, ni vela encendida,
que alumbre mi camino,
sólo veo unas manos extendidas,
Me pregunto,
¿serán las de él que me vienen a guiar?
Voy avanzando en los senderos de la vida,
cada vez que intento sus manos alcanzar, la oscuridad se adueña
y las aleja de las mías.
Ay que pesadumbre es sentirse perdida,
no hay un día que no pida llegar a mi destino,
Mas ¿dónde estará?
y me vuelvo a preguntar,
¿qué mares tendré que navegar?
¿qué cielos surcar?
¿qué montañas escalar,
para al fin poder llegar y su amor alcanzar?
Y llega la noche,
me interno en los bosques de mis sentimientos,
sólo busco una lumbre que me guíe,
el viento apaga la vela encendida,
la oscuridad es mi compañía
y me digo;
no renunciaré
y con paso firme continuaré,
porque el amor de él tendré,
entre sus brazos me perderé
y de la miel de su boca me alimentaré,
aunque hoy la noche sea más oscura,
el viento apague las velas que encendí,
para alumbrar el camino que me lleve a mi destino.
No importa cuanto más me tarde,
ni las veces que tenga que detener mi marcha,
sé que a su lado vive la esperanza,
viven los sueños que despertaron del letargo
y los anhelos de mi alma.
Por esto y por mucho más
No desfalleceré
y por su amor como una guerrera lucharé,
aunque la noche me siga diciendo que sólo oscuridad encontraré,
que sus manos jamás alcanzaré,
no me detendré y en este camino seguiré,
aunque más velas tenga que encender, lo haré una y otra vez,
no renunciaré,
porque mi fuerza y mi esperanza me guían hacia él,
nada ya me detendrá,
la decisión la tomé desde el primer día que sus ojos miré.
El viento no podrá apagar la flama de la libertad que arde en mi corazón,
porque tiene la fuerza que da sólo el amor,
y aunque sigua caminando hoy perdida,
sé que un día él entrará en mi vida.
Oh ya vendrá, ya vendrá...
Y aquí estaré,
esperando por él