BESTIA
Poeta recién llegado
PÉRDIDA
Mis hermanos
en el bosque juegan;
los hijos del tirano son sanos,
linaje, ternura los ciegan
a una brutal posibilidad futura;
ser un flotante;
polvo que no encuentra tierra,
fugitivo entre lo ajeno vociferante
viendo la última garra que se aferra,
en el paroxismo del nocturno;
llegaste aquí;
cuando perdía mi jauría
y un sordo y fatal maniquí,
era la humanidad que sonreía
a la hondura de mis cipreses;
cuando la sangre abrasada
a la razón tañía los cascos,
y hablaba furiosa, avivada:
¡¿Quién esplende los rígidos arcos
del poseso instinto que no obedeces?!;
ánimas celando un sol fueron tus ojos
en lo fusco del pensamiento;
los míos, ahora están salados y rojos
disipando estrellas efímeras lento;
mis manos entumecidas sudan;
sin abrigar la palpación que solicitan,
mis iguales al espíritu púrpura incitan
y mis voces callan, dudan,
cuando también me niega la luna;
no estas, perdí sus nombres,
se me antojó el mundo
y como bestia olvide costumbres.
Mis hermanos
en el bosque juegan;
los hijos del tirano son sanos,
linaje, ternura los ciegan
a una brutal posibilidad futura;
ser un flotante;
polvo que no encuentra tierra,
fugitivo entre lo ajeno vociferante
viendo la última garra que se aferra,
en el paroxismo del nocturno;
llegaste aquí;
cuando perdía mi jauría
y un sordo y fatal maniquí,
era la humanidad que sonreía
a la hondura de mis cipreses;
cuando la sangre abrasada
a la razón tañía los cascos,
y hablaba furiosa, avivada:
¡¿Quién esplende los rígidos arcos
del poseso instinto que no obedeces?!;
ánimas celando un sol fueron tus ojos
en lo fusco del pensamiento;
los míos, ahora están salados y rojos
disipando estrellas efímeras lento;
mis manos entumecidas sudan;
sin abrigar la palpación que solicitan,
mis iguales al espíritu púrpura incitan
y mis voces callan, dudan,
cuando también me niega la luna;
no estas, perdí sus nombres,
se me antojó el mundo
y como bestia olvide costumbres.
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