GABRIEL GUILLERMO
Poeta recién llegado
Se perdió el candado que se abría
con la llavecita de la cajita azul,
quedarán secretos escondidos
que nunca se podrán saber,
goteando susurros
en soledad.
Nadie descubre el reloj de arena
escondido detrás de la fuente
reconstruida de la plaza,
quedarán los cristales azules
deambulando por las veredas,
marcando horas torcidas
por el viento.
Se extravió el frasco de sombras,
con la etiqueta“deseos pendientes”,
donde guardaba noches legendarias
que ya no regresan,
quedarán palomas sin nidos de humo,
mendigos con mates fantasmas,
luminarias azules guiñando
a lo innombrable.
No se encuentra el bolígrafo azul
con que garabateaba poemas edulcorados,
azúcar en las venas de papel arrugado
quedarán ideas sin dibujarse:
versos volando libres,
besos sin destino, tinta seca
que no vuelve.
Y todo lo que falta
empieza a ordenarse solo,
un puñado de chismes olvidados,
un alfabeto de ausencias en prosa,
unas promesas nocturnas diluidas,
un tiempo que se voló
tras la mentira.
G.G.G.
ABR/2026