Pérdidas.
Los besos que no te di
y que me llenan el pecho
son mil llamas apretadas,
incendios, deflagración
que no quemó tu destino.
Las caricias no otorgadas
son cual ayeres perdidos,
lánguidas promesas son,
que marchitos evocamos.
Los afectos que no dimos,
que guardamos egoístas
por mil falsedades vagas,
son reprimidos desvelos.
Y esas entregas parciales
mezcladas con mil rutinas,
no son alcanzados cielos,
son desahogo, son ruinas.
Las horas que eludimos,
los hijos que no tuvimos
y la casa que no existió,
son las llagas del vacío.
Todo eso que nos faltó
besos, caricias, afectos,
entregas, hijos y horas,
son hogar desvanecido,
eran edén y se han ido.
Los besos que no te di
y que me llenan el pecho
son mil llamas apretadas,
incendios, deflagración
que no quemó tu destino.
Las caricias no otorgadas
son cual ayeres perdidos,
lánguidas promesas son,
que marchitos evocamos.
Los afectos que no dimos,
que guardamos egoístas
por mil falsedades vagas,
son reprimidos desvelos.
Y esas entregas parciales
mezcladas con mil rutinas,
no son alcanzados cielos,
son desahogo, son ruinas.
Las horas que eludimos,
los hijos que no tuvimos
y la casa que no existió,
son las llagas del vacío.
Todo eso que nos faltó
besos, caricias, afectos,
entregas, hijos y horas,
son hogar desvanecido,
eran edén y se han ido.