Pedro Galeano Martin
Poeta recién llegado
La mente inquieta por un traspiés,
la vida misma se hace parecer enojada por los actos,
apabulla las ganas de sonreír,
cuando un horizonte llano besa las lagrimas de las nubes.
Mas largo y tenebroso,
que un caballero sin serlo,
sueña con su tesoro mas valioso,
y visita las noches mas tristes y paupérrimas de alegría.
La casualidad da su razón,
y los campanarios gritan su dolor,
apabullado toda sensación de vacío en el corazón.
Siendo aún pasto de los gusanos,
gritan en un interior el deseo de salir,
clavando una astilla muy pequeña en su existir.
llora la penumbra,
llora la eternidad,
siendo así las sombras,
que dicen que el dolor hay que dejarlo atrás.
melancólica la cordura,
que hace perder la esperanza,
siendo abatida por la noche,
que maldita sea,
es mi pura imagen y semejanza.
la vida misma se hace parecer enojada por los actos,
apabulla las ganas de sonreír,
cuando un horizonte llano besa las lagrimas de las nubes.
Mas largo y tenebroso,
que un caballero sin serlo,
sueña con su tesoro mas valioso,
y visita las noches mas tristes y paupérrimas de alegría.
La casualidad da su razón,
y los campanarios gritan su dolor,
apabullado toda sensación de vacío en el corazón.
Siendo aún pasto de los gusanos,
gritan en un interior el deseo de salir,
clavando una astilla muy pequeña en su existir.
llora la penumbra,
llora la eternidad,
siendo así las sombras,
que dicen que el dolor hay que dejarlo atrás.
melancólica la cordura,
que hace perder la esperanza,
siendo abatida por la noche,
que maldita sea,
es mi pura imagen y semejanza.