kreator12
Poeta recién llegado
Perdido me encontré entre
la soledad de mis pasos,
allí en el bello puente
donde un río gime y llora.
Oscile un tanto demacrado
al ver la botella vacía.
Caí rendido de fatiga,
como viejo tras la verbena.
Sufría más que de costumbre,
al río me refiero,
y quizá yo también,
pero ese no era el problema.
Veía en el agua flotar
las penas que le aquejaban,
y sus esfuerzos inútiles
por arrastrarlas.
Creí prudente acercarme,
mas no estaba muy motivado.
Sin embargo sentía
que él me necesitaba.
Con lo poco de fuerza
que a mi cuerpo restaba
logre ponerme de pie y
quitarme la camisa.
Me puse en la cornisa
deste hermoso puente
y admire los veinte metros
que al río me separaban.
Quizá fui un imprudente,
hoy había luna llena,
y el caudal se hallaba
un tanto agreste.
Perdido me encontré entre
la soledad de mi vida,
y supe entonces porque
el río sufría.
Necesitaba un amigo
como yo un mejor whisky,
y a juicio de los dos
su causa era más noble.
Solté entonces la baranda,
lo único que me mantenía arriba.
Creí volar por un instante
hasta impactar con el agua.
Sujete fuertemente a las penas,
muy parecidos a unos duendes,
y los lleve hacia el fondo
con intención de ahogarles.
Olvide que yo también respiro,
pero al fin logre mi cometido.
Les vi tendidos bajo el río,
sin muchas posibilidades.
Perdido me encontré entonces
buceando por mi vida,
y sentía que el río no podía
ayudarme.
Cumplía con su función
y yo con la mía.
Hacer una buena acción
siempre es hacer lo correcto.
Al recuperar la conciencia
me hallaba en una orilla,
un tanto confundido
pero muy feliz.
El agua me había asentado
como un buen duchazo
y gracias a eso el alcohol
no me causo resaca.
Volví a casa muy cambiado,
como si en esa experiencia
yo hubiera obtenido algo
que hacía tiempo no tenía.
HECHO X K
la soledad de mis pasos,
allí en el bello puente
donde un río gime y llora.
Oscile un tanto demacrado
al ver la botella vacía.
Caí rendido de fatiga,
como viejo tras la verbena.
Sufría más que de costumbre,
al río me refiero,
y quizá yo también,
pero ese no era el problema.
Veía en el agua flotar
las penas que le aquejaban,
y sus esfuerzos inútiles
por arrastrarlas.
Creí prudente acercarme,
mas no estaba muy motivado.
Sin embargo sentía
que él me necesitaba.
Con lo poco de fuerza
que a mi cuerpo restaba
logre ponerme de pie y
quitarme la camisa.
Me puse en la cornisa
deste hermoso puente
y admire los veinte metros
que al río me separaban.
Quizá fui un imprudente,
hoy había luna llena,
y el caudal se hallaba
un tanto agreste.
Perdido me encontré entre
la soledad de mi vida,
y supe entonces porque
el río sufría.
Necesitaba un amigo
como yo un mejor whisky,
y a juicio de los dos
su causa era más noble.
Solté entonces la baranda,
lo único que me mantenía arriba.
Creí volar por un instante
hasta impactar con el agua.
Sujete fuertemente a las penas,
muy parecidos a unos duendes,
y los lleve hacia el fondo
con intención de ahogarles.
Olvide que yo también respiro,
pero al fin logre mi cometido.
Les vi tendidos bajo el río,
sin muchas posibilidades.
Perdido me encontré entonces
buceando por mi vida,
y sentía que el río no podía
ayudarme.
Cumplía con su función
y yo con la mía.
Hacer una buena acción
siempre es hacer lo correcto.
Al recuperar la conciencia
me hallaba en una orilla,
un tanto confundido
pero muy feliz.
El agua me había asentado
como un buen duchazo
y gracias a eso el alcohol
no me causo resaca.
Volví a casa muy cambiado,
como si en esa experiencia
yo hubiera obtenido algo
que hacía tiempo no tenía.
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