La noche terrible,de oropel plateado,se hallaba bajo el poder de la égida del mismísimo Satanás.Tu cuerpo de vil bellaco salió desnudo a la intemperie de los furibundos cuatro elementos.Y he aquí que te esperaban degenerados íncubos y súcubos para enardecer tu libido en ciernes de hacer estallar tu humeante espíritu.Te entregaste a ellos sin contemplaciones,llevándote ellos,alados como murciélagos espantosos de tristeza macabra,hacia un paraje donde el más soberbio robledal clamaba con eco compungido y pecaminoso.Hicieron de tu santo espíritu un cubil de blasfemas artes nigromantes ,perdiendo así para siempre la gracia inmaculada del todopoderoso Dios.Te convertiste en un depravado brujo que rezumaba hiel y escarnio de unos finos labios crueles y apretados con el sello del pecado.Mas tu,ya anatematizada criatura perdida para siempre de la cohorte de mansas ovejas guiadas por Cristo,comenzaste a reír con estrépito,mientras la luna llena se apagaba y las estrellas lloraban de funesta tristeza.
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