cesarfco.cd
Poeta que no puede vivir sin el portal
No permití que te acercaras
todo en mi era frío.
Así pasaron las mañanas
negándote el cobijo.
Para mi todo estaba escrito:
Nada podría reparar
la muerte de mi hijo
ni nuestro amor, ni tu mirar.
Y me dejé morir.
Sin escuchar más tu voz
todo a sabiendas lo perdí
y en la mas triste oscuridad caí.
Mi razón de ser
mi más grande anhelo
había perecido
y yo con él, desee haber caído.
Nada estaba escrito:
tu me dejaste partir
y perecer en el laberinto
del que nunca habría de salir.
Sin embargo llegó parte de la cordura
y busque, busque tu ternura,
de la que ya nunca sería el dueño
pues tu tenías otro vuelo.
Yo te bendigo
y atesoro nuestro recuerdo.
Evoco a mi hijo
y lucho por mantenerme cuerdo.
Adiós mujer.
Que te guarde el cielo.
todo en mi era frío.
Así pasaron las mañanas
negándote el cobijo.
Para mi todo estaba escrito:
Nada podría reparar
la muerte de mi hijo
ni nuestro amor, ni tu mirar.
Y me dejé morir.
Sin escuchar más tu voz
todo a sabiendas lo perdí
y en la mas triste oscuridad caí.
Mi razón de ser
mi más grande anhelo
había perecido
y yo con él, desee haber caído.
Nada estaba escrito:
tu me dejaste partir
y perecer en el laberinto
del que nunca habría de salir.
Sin embargo llegó parte de la cordura
y busque, busque tu ternura,
de la que ya nunca sería el dueño
pues tu tenías otro vuelo.
Yo te bendigo
y atesoro nuestro recuerdo.
Evoco a mi hijo
y lucho por mantenerme cuerdo.
Adiós mujer.
Que te guarde el cielo.