Ictiandro
Poeta adicto al portal
Cuando todo fue naufragio
y la voz se hizo silencio
nadé hasta el erial del tiempo
umbral de las almas sin destino.
Porque mi esqueleto no encuentra la piel,
las heridas aún destilan savia
por la sutura de tus besos,
cada palmo de noches verdes
perdido entre luces y cuerpos
deshaciendo la vida en pedazos
el recuerdo monótono de una sonrisa.
Cuando la ventana dice "Hola"
y el guiño de sus persianas
someten mis ojos al sol de ayer,
nunca fui cometa ni astro en tu vientre
tanto como para olvidar rencores
ni recordar las horas hermosas de nuestra historia.
Porque sigo perdido entre siglos de lluvia
y cada charco es espejo del alma abatida,
despinto las paredes de nuestros sueños,
ahogando la risa tras cada puerta cerrada,
en cada esquina de mi habitación a oscuras
y las sábanas frías dibujando tus gemidos.
Cuando dejo llegar un nuevo día
sin haber consumido las horas del presente
anclada mi sombra en el reverso de una hoja
y un poema con tu nombre sobre la mesa.
Entonces, solo entonces sé que sigo perdido
y me haces falta para encontrarme una vez más
aunque sea para perderme de nuevo
y seguir vivo al menos aunque no me ames.
y la voz se hizo silencio
nadé hasta el erial del tiempo
umbral de las almas sin destino.
Porque mi esqueleto no encuentra la piel,
las heridas aún destilan savia
por la sutura de tus besos,
cada palmo de noches verdes
perdido entre luces y cuerpos
deshaciendo la vida en pedazos
el recuerdo monótono de una sonrisa.
Cuando la ventana dice "Hola"
y el guiño de sus persianas
someten mis ojos al sol de ayer,
nunca fui cometa ni astro en tu vientre
tanto como para olvidar rencores
ni recordar las horas hermosas de nuestra historia.
Porque sigo perdido entre siglos de lluvia
y cada charco es espejo del alma abatida,
despinto las paredes de nuestros sueños,
ahogando la risa tras cada puerta cerrada,
en cada esquina de mi habitación a oscuras
y las sábanas frías dibujando tus gemidos.
Cuando dejo llegar un nuevo día
sin haber consumido las horas del presente
anclada mi sombra en el reverso de una hoja
y un poema con tu nombre sobre la mesa.
Entonces, solo entonces sé que sigo perdido
y me haces falta para encontrarme una vez más
aunque sea para perderme de nuevo
y seguir vivo al menos aunque no me ames.
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