viento-azul
Poeta que considera el portal su segunda casa
[center:e40b493870] El eco de la voz
no conoce a su padre,
el cieno que me cubre
no sabe del interior
del que es abrigo.
Como el invierno no se cruzará con el verano,
ni vivirán las sombras de los ausentes,
ni hallarán descanso las protestas.
Así la libertad no encontrará el camino
que le lleve al ser humano.
Pero el hedor de la sangre
fijada en las manos despreciables
llegará a la justicia.
Que está de oferta
casi todo el año.
Y a pesar de ello
tu carne blanca,
reposará en las horas más dulces
apoyada en mis sueños velados
que blindan la noche.
Y yo,
coseré letras en un papel
para mantener entreabierta
la puerta del paraíso.[/center:e40b493870]
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no conoce a su padre,
el cieno que me cubre
no sabe del interior
del que es abrigo.
Como el invierno no se cruzará con el verano,
ni vivirán las sombras de los ausentes,
ni hallarán descanso las protestas.
Así la libertad no encontrará el camino
que le lleve al ser humano.
Pero el hedor de la sangre
fijada en las manos despreciables
llegará a la justicia.
Que está de oferta
casi todo el año.
Y a pesar de ello
tu carne blanca,
reposará en las horas más dulces
apoyada en mis sueños velados
que blindan la noche.
Y yo,
coseré letras en un papel
para mantener entreabierta
la puerta del paraíso.[/center:e40b493870]
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