Perdón por mis pecados

Gerardo Lugo

Cuervo gris
Castigo de dios, soledad tirana
mujer sin nombre, mi señora y soberana
escribo esta noche una canción tajante
que apunte cual flecha a un corazón distante


el frío es el verdugo que decapita mis penas
y en un segundo, un instante rompe mis cadenas
ciego, sordomudo, soy un hombre jodido
qué me falta, qué me sobra, estar postrado y tullido


mi cruz es mi mente, una gris hucha obscena
una tumba corriente sería mejor condena,
al parir de ella sueños rotos, trastornados
mi realidad se vuelve un espejismo deformado


el miedo pestilente que me mata y envenena
no me deja ser valiente y esa es mi condena,
la fe me ha abandonado o quizá nunca me fue dada
pues no creo ni en mí mismo y eso es peor que nada


desafiando a la muerte a quien espero a desgana
lloro hiel y a mi suerte no la quiero hoy ni mañana,
mi patria es la noche en que le pido a la luna
acallar los fantasmas que me llenan de dudas


el tridente del diablo sería un beso, una nana
comparado con la vida que he vivido, sin nada
hoy sólo tengo papel, una pluma y un alma rota
dejando un legado a quien sucumbió a la derrota.
 
Última edición:
Un día oscuro o quizá solo un instante en el que aparece la desgana de sentirnos vivos,
me gusta tu escrito porque suelo perderme también por esos caminos...
bello escrito, saludos!!
 
Castigo de dios, soledad tirana
mujer sin nombre, mi señora y soberana
escribo esta noche una canción tajante
que apunte cual flecha a un corazón distante


el frío es el verdugo que decapita mis penas
y en un segundo, un instante rompe mis cadenas
ciego, sordomudo, soy un hombre jodido
qué me falta, qué me sobra, estar postrado y tullido


mi cruz es mi mente, una gris hucha obscena
una tumba corriente sería mejor condena,
al parir de ella sueños rotos, trastornados
mi realidad se vuelve un espejismo deformado


el miedo pestilente que me mata y envenena
no me deja ser valiente y esa es mi condena,
la fe me ha abandonado o quizá nunca me fue dada
pues no creo ni en mí mismo y eso es peor que nada


desafiando a la muerte a quien espero a desgana
lloro hiel y a mi suerte no la quiero hoy ni mañana,
mi patria es la noche en que le pido a la luna
acallar los fantasmas que me llenan de dudas


el tridente del diablo sería un beso, una nana
comparado con la vida que he vivido, sin nada
hoy sólo tengo papel, una pluma y un alma rota
dejando un legado a quien sucumbió a la derrota.
Elevadas sensaciones en una vereda donde el labio triste
crea espacios y momentos que son restos de disolucion.
felicidades por ese temblor melancolico que invade
la obra. magnifico. luzyabsenta
 

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