luby eddy paredes blanco
Poeta recién llegado
Y creímos ser los mejores
con derecho a juzgar sin ser juzgados
y nadamos en la ignorancia
creyéndonos los mejores
Y llego el día, en que fuimos azotados
donde tuvimos de frente
la desgracia y supimos
que no somos nada.
Vimos caer los primeros de rodillas postrados
y dijimos con desdén eso lo superamos
y emperezaron a caer los mas grandes
y el terror vimos en sus caras.
Donde estaba ese poder del que tanto
nos ufanábamos, caídos y temblorosos
al cielo miramos y con lagrimas
en los ojos el perdón suplicamos.
No bastaba con orar, el perdón no llegaba
y uno a uno seguían cayendo
como árbol talado, y las lagrimas por nuestras
mejillas rodaban, gemimos lloramos suplicamos
pero eso no bastaba.
Y con dolor vimos como no paraba
y supimos que solo eramos como un punto
innecesario en este macabro escenario
y llego la confucion y hacia el cielo miramos.
Pero tanto habíamos dañado lo que nos
habían prestado, que ni el universo
en cuenta nos tomaba, yacíamos tumbados
derrotados confundidos enloquecidos.
Solo orar nos quedaba, pero a nuestras almas
las dudas llegaban y en llanto nos ahogábamos
por que hasta pedir se nos había olvidado
y el perdón no llegaba.
Ante tanta incertidumbre, temor y miedo
ayuda imploramos y en este macabro escenario
una luz en la lejanía vislumbramos y a ella nos aferramos
con clamor oramos con lagrimas en los ojos pedimos.
Nuestras almas la paz encontraron
y el ego a un lado dejamos a nuestro lado miramos
y con terror vimos como la humildad y
el amor habíamos olvidado.
Y la luz creció ante nuestros ojos
y con ello el perdón de un ser amado
y aprendimos que no somos nada
ante un universo enardecido queriendo arrastrar
consigo lo que no es amor si no pecado.
con derecho a juzgar sin ser juzgados
y nadamos en la ignorancia
creyéndonos los mejores
Y llego el día, en que fuimos azotados
donde tuvimos de frente
la desgracia y supimos
que no somos nada.
Vimos caer los primeros de rodillas postrados
y dijimos con desdén eso lo superamos
y emperezaron a caer los mas grandes
y el terror vimos en sus caras.
Donde estaba ese poder del que tanto
nos ufanábamos, caídos y temblorosos
al cielo miramos y con lagrimas
en los ojos el perdón suplicamos.
No bastaba con orar, el perdón no llegaba
y uno a uno seguían cayendo
como árbol talado, y las lagrimas por nuestras
mejillas rodaban, gemimos lloramos suplicamos
pero eso no bastaba.
Y con dolor vimos como no paraba
y supimos que solo eramos como un punto
innecesario en este macabro escenario
y llego la confucion y hacia el cielo miramos.
Pero tanto habíamos dañado lo que nos
habían prestado, que ni el universo
en cuenta nos tomaba, yacíamos tumbados
derrotados confundidos enloquecidos.
Solo orar nos quedaba, pero a nuestras almas
las dudas llegaban y en llanto nos ahogábamos
por que hasta pedir se nos había olvidado
y el perdón no llegaba.
Ante tanta incertidumbre, temor y miedo
ayuda imploramos y en este macabro escenario
una luz en la lejanía vislumbramos y a ella nos aferramos
con clamor oramos con lagrimas en los ojos pedimos.
Nuestras almas la paz encontraron
y el ego a un lado dejamos a nuestro lado miramos
y con terror vimos como la humildad y
el amor habíamos olvidado.
Y la luz creció ante nuestros ojos
y con ello el perdón de un ser amado
y aprendimos que no somos nada
ante un universo enardecido queriendo arrastrar
consigo lo que no es amor si no pecado.