El Poeta del Asfalto
Poeta adicto al portal
No alcanza estar con el semblante contra el piso
en esta sala de espera.
Como tampoco un gol sobre la hora,
Entre tantos domingos perdidos.
La mano contra la cara
disimulando que nos duele,
o la vergüenza de que todo nos salga siempre como el culo.
Ni este buscarte sin mayor afán.
Nada de esto tiene mérito realmente.
Todo gris,
Decía una amigo,
Cuando le preguntabas
como andaba todo a la pasada.
Siente el estruendo,
el resplandor se cuela por los ventanales.
Los pararrayos nos cuidan,
de este cielo como sueño: ennegrecido.
De estos nubarrones sin destino,
anclados acá,
muy cerca del Sur
donde estamos.
Querer sin poder,
cascabel de sueños,
y el viento,
que vuelve a soplar…
en esta sala de espera.
Como tampoco un gol sobre la hora,
Entre tantos domingos perdidos.
La mano contra la cara
disimulando que nos duele,
o la vergüenza de que todo nos salga siempre como el culo.
Ni este buscarte sin mayor afán.
Nada de esto tiene mérito realmente.
Todo gris,
Decía una amigo,
Cuando le preguntabas
como andaba todo a la pasada.
Siente el estruendo,
el resplandor se cuela por los ventanales.
Los pararrayos nos cuidan,
de este cielo como sueño: ennegrecido.
De estos nubarrones sin destino,
anclados acá,
muy cerca del Sur
donde estamos.
Querer sin poder,
cascabel de sueños,
y el viento,
que vuelve a soplar…
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