José Lucena
Poeta que considera el portal su segunda casa
Perdóname si mis palabras no son sutiles
y mis manos son muy ásperas para acariciar.
Perdóname si soy un estúpido
cuando mi alma tiembla.
Si mis poemas son gritos
que perturban tus oídos,
si el viento hoy no sopló
los besos que te envié ayer.
Perdóname por la espuma
para el cabello que no te di
y por las veces que lo acaricié sin permiso.
Perdóname si soy un loco, un enfermizo
que se alimenta de quimeras.
Perdóname si el bus que siempre elijo
no circula por tus venas.
Por no guardar en mi bolso un chocolate
o un caramelo para ti.
Ante todo te digo: ¡perdóname si no has sido feliz!
y mis manos son muy ásperas para acariciar.
Perdóname si soy un estúpido
cuando mi alma tiembla.
Si mis poemas son gritos
que perturban tus oídos,
si el viento hoy no sopló
los besos que te envié ayer.
Perdóname por la espuma
para el cabello que no te di
y por las veces que lo acaricié sin permiso.
Perdóname si soy un loco, un enfermizo
que se alimenta de quimeras.
Perdóname si el bus que siempre elijo
no circula por tus venas.
Por no guardar en mi bolso un chocolate
o un caramelo para ti.
Ante todo te digo: ¡perdóname si no has sido feliz!
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