
Perdóname, Padre...
sin estar de rodillas me humillo ante ti.
He vuelto a pecar.
A sabiendas del mal
me permití la tentación.
Ya no pido absolución;
en merecida estatua de sal
mis huesos se han de secar.
Me arrepiento y me condeno.
Si no con la autoflagelación,
sí con la certeza
de perder alma y cabeza
mirando la constelación
a la que me rijo y encadeno.
Perdóname padre
no soy digno de portar tus colores,
la vida he quemado en rondas y amores
ante una puerta que no abre.
©®Todos los derechos reservados bajo el nombre de Jorge de Córdoba, Barak ben Asís, Cesarfco.cd[FONT="]∴
Nada esta escrito... aún.
Escucha Radio Mundo Poesía
Para relajarte en el relajo.
Última edición: